Los Mitos de Barbarroja (II)

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Mito segundo: El exótico frente ruso

Centinela de la D.E.V. División Española de Voluntarios (División “Azul”) en el frente del río Volkhov en 1941. Las extremas condiciones climáticas a las que los contendientes están sumidos son uno de las factores cruciales de la estrategia militar en este vasto teatro de operaciones.

La propaganda de guerra en forma de literatura, cine y otros medios publicada en los años del conflicto 1939-45 y todas las miles de obras de rigor escritas, pero sin el contrapunto de aquellas publicadas tras el Telón de Acero, han calado de tal forma en Occidente que han desvirtuado la importancia la Operación Barbarroja y de toda la posterior guerra en el este, hasta la toma de Berlin por los soviéticos Zhukov y Koniev en mayo de 1945. La imagen de tal hecho de armas ha quedado sumida en una especie de campaña cruel y exótica, pero de consecuencias menores en el devenir de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Esta imagen es tan incorrecta como injusta.

En el mundo actual donde el constante bombardeo informativo crea corrientes de pensamiento parciales (con intención y sin ella), reconocemos a los aliados occidentales (principalmente los EE.UU. y Gran Bretaña) como los actores principales de la derrota de Adolf Hitler y su régimen nacional-socialista. Pero si profundizamos y vamos más allá de los atractivos de la historia “hollywoodiense”, hallamos otros datos y cifras aplastantes. La Segunda Guerra Mundial le costó a los EE.UU. (en todos los teatros de operaciones) medio millón de hombres. Los soviéticos perdieron una cifra tan astronómica como difícil de imaginar y calcular. Sobrepasa los 20 millones.

Es en los campos de batalla de la Europa oriental, desde las puertas de Moscú, las montañas del Cáucaso y las aguas del caudaloso Volga (Stalingrado) hasta las calles de Berlín donde la Segunda Guerra Mundial se resolvió en Europa. Y este hecho, iniciado con la operación de invasión del 22 de junio de 1941 (Operación Barbarroja), cambió para siempre la historia del viejo continente y por consiguiente del mundo entero. Las estructuras en las que apoyamos nuestra actual civilización nacen de aquellos resultados.

El Acuerdo de Préstamo y Arriendo (Lend-Lease Act) es el nombre del programa en virtud del cual los Estados Unidos de América suministran al Reino Unido, la Unión Soviética, China, Francia y otras naciones aliadas material de guerra entre 1941 y 1945, a cambio de que, en el caso de Gran Bretaña, permitiera a EE.UU. construir bases militares en Terranova, Bermudas, y las Indias Occidentales Británicas.
Comienza en marzo de 1941. Un total de 50.100 millones de dólares es el monto de los suministros que se entregarán: 31.400 millones a Gran Bretaña, 11.300 millones a la URSS, 3.200 millones a Francia y 1.600 millones a China.

El lector podría preguntarse a la luz de estos párrafos “¿La entrada entonces de los EE.UU. en el conflicto no fue determinante?” (recordemos que no fue hasta diciembre de 1941 cuando el coloso americano entró en la guerra). O preguntado de otro modo “¿Stalin se las hubiera bastado para derrotar a Hitler en solitario?”. Contestar a esto entra dentro de la historia-ficción, pero lo que es indudable es que el desarrollo de la batalla hubiera sido distinto (y nuestro actual mundo). Dejémoslo ahí.

Continuará…

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Myths of Barbarossa

Second myth: The exotic Russian front

The war propaganda as literature, motion pictures or as many other means during the years of the 1939-45 conflict and the tons of rigorous works, however written without the counterbalance of those published behind the “Iron Curtain”, have modelled the Western opinion about this issue. These books have biased the conception of the importance of Operation Barbarossa and the rest of the Eastern Front combat until the seizing of Berlin in May, 1945, by Zhukov and Koniev. The image of such a feat of arms has been rendered to an exotic and cruel campaing, but minor in the aftermath of World War II in Europe. This image is as inaccurate as unfair.

Subject to debate “who contributed the most” to the victory in Europe, the impossibility to access Red Army files to Western scholars until late 90’s, has biased the perception of the USSR war effort in the West.

In the present world where the relentless mass media shape our mindsets (with and without a purpose), we have accepted the Western allies (mainly the USA and Britain) as the main actors of Adolf Hitler’s defeat. But if we research deeper beyond the attractiveness of the Hollywood-made history, we find other crushing data. The USA lost in World War II around half a million men in action (in all theatres of operation). The Soviet Union lost a figure as astonishing as difficult to imagine and calculate. It exceeds 20 million.

It is in the vast Eastern European battlefields, from the gates of Moscow, the Caucasus mountains and the waters of the mighty Volga (Stalingrad) to the streets of Berlin where World War II was resolved in Europe. And this feat that commenced on the 22nd of June, 1941 (Operation Barbarossa), shaped forever the History of the Old Continent and therefore of the rest of the world. Today’s structures that support our present civilization date back from those results.

After the fall of France in 1940 President Rooselvelt feels the need to help Great Britain in her struggle against the Third Reich. Up to now and according to the standing US laws the British are bound to pay cash for any purchase of war materiel (“Cash and carry”). Churchill’s urgent demands press the US Congress under President Roosevelt’s influence to pass the Lend-Lease Act in March 1941. This law grants Roosevelt the authority to help any nation whose defense is considered vital for the safety of the United States of America and in return to accept any form of payment considered satisfactory. This law benefits Great Britain and other Commonwealth members (63% of the totals) as long as other warring states. Among the latter the USSR will receive 22% of the totals. The Lend-Lease program will provide with around 8% of the total equipment and material used by the USSR during the war. A motor highway will be built across Iran and the trans-Iranian railway into a major artery for moving lend-lease supplies from the Persian Gulf to Russia. Some facts and figures:
Airplanes: 12.161
Aviation fuel: 476,000 tons
Armoured vehicles: 22,800 (12,000 tanks)
Vehicles: 409.526
Submachine guns: 112.293
Explosives: 325.784 tons
Locomotives and other railstock: 13.041

The reader is possibly wondering at this stage “Wasn’t the participation of the USA in the conflict determining enough?” (let us remember that it wasn’t until December, 1941, when the American colossus joined the war). In other words “Would have managed Stalin himself to defeat Adolf Hitler?”. The answer to this question belongs to history-fiction, but undoubtedly the development of the battle would have been otherwise (and our present world). Food for thought.


To be continued…

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Los Mitos de Barbarroja (I)

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Mito Primero: ¿Una campaña sin objetivo?

Dos muchachos de las Juventudes Hitlerianas con un ejemplar de la obra ideológica de Adolf Hitler “Mein Kampf” (Mi Lucha). Escrita durante su cautiverio tras el fallido golpe en Múnich el 8 de noviembre de 1923, describe su línea de pensamiento ideológico a través de sus años de juventud en Austria y posteriormente como activista político en Alemania. Conceptos como el “Espacio Vital” y su inadversión por judíos y bolcheviques determinarán los futuros acontecimentos militares de la Segunda Guerra Mundial.

En el 22 de junio de 1941 se produjo un hecho de armas tan grande en sí mismo como lo fueron las consecuencias que se derivaron de él. Y de la misma forma fue tan crucial como ha sido minusvalorado en Occidente. Se trata del Unternehmen (operación) “Barbarossa”, o la campaña de invasión de la Unión Soviética llevada a cabo por el Tercer Reich y aliados del Eje.

Cuando uno hace un análisis, incluso superficial de la escala de la batalla del este de Europa entre los años 1941 y 1945, no tiene más remedio que preguntarse sobre el “porqué” y el “cómo”. Vamos a responder a estas preguntas en este y siguientes artículos y concluir cómo esta campaña y sus consecuencias han quedado eclipsadas por “toneladas” de información no contrastada, escrita tras el devastador conflicto global llamado Segunda Guerra Mundial.

Como consecuencia de la “Guerra Fría”, en la que los entonces rivales fueron antiguos aliados contra la Alemania nacional-socialista, el mundo perdió la posibilidad de conocer en profundidad este hecho de armas decisivo, que indudablemente decidió la Guerra Mundial en Europa. El “porqué” de la Operación “Barbarroja” ha quedado sumido en una neblina de propaganda y después de gran desconocimiento que lo explica simplemente como un acto psicótico del hombre más odiado de la historia, Adolf Hitler. Sobre el “cómo” se realizó con un ejército de más de 3,5 millones de combatientes (no sólo alemanes), al no entenderse bien el porqué, las operaciones, la estrategia, la táctica, y los objetivos de la operación han quedado calificados de irracionales poco más o menos. Es decir, la guerra en el este se recuerda en nuestros días tan devastadora como carente de sentido. Y se ha perdido el concepto de que la Segunda Guerra Mundial en Europa se decidió en los campos de batalla orientales del viejo continente. No debe el lector pensar que el autor de estas líneas pretender justificar tamaña debacle, sino, al margen de consideraciones éticas o morales, explicar algo del “porqué” y del “cómo”. Pasemos a entenderla y a desterrar los mitos que la envuelven.

La declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia a Alemania tras el Fall Weiss (Plan “Blanco” u operación de invasión de Polonia) abrió un frente de lucha no deseado y temido por el caudillo alemán. Volver a las trincheras después de la Gran Guerra (1914-18) contra los occidentales no era en realidad su deseo. Su “guerra” estaba ya gestándose desde el momento en que escribió su ideario político “Mein Kampf” (“Mi Lucha”) en los años 20. La batalla en el este europeo estaba predestinada en su visión para un pueblo, el germano, en su mayor parte habitando en el mermado estado alemán tras la Primera Guerra Mundial. Pero la etnia alemana también había quedado dispersa por otras áreas centroeuropeas que habían sido incorporadas forzosamente a otros estados. La doctrina hitleriana, el nacional-socialismo, a diferencia del socialismo soviético, era una doctrina de ámbito nacionalista y no internacionalista y aspiraba a la reunificación de todos estos pueblos y territorios dispersos a los que me refiero. Con un censo de más de 70 millones de germano-parlantes, el dictador alemán concluyó que la única vía para garantizar la supervivencia futura de tal masa humana, racial y culturalmente homogénea, no era otra que la expansión de su territorio. A esto se refirió con Lebensraum o espacio vital. En el mismo momento de la definición de este concepto se pusieron los cimientos del futuro conflicto contra la Unión Soviética.

Mapa de Europa con las áreas de influencia deseadas por el Tercer Reich para la expansión de la etnia germana. En color rojo y rosa está representada la partición del estado polaco entre Alemania y la Unión Soviética.

Continuará…

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[English version]

Myths of Barbarossa

An objectiveless campaign?

The humble origins of the German Chancellor along with his dire experiences as a young artist in Vienna will define his social and political mindset that will cristalize, after his participation in WWI, in a book. This, “Mein Kampf” will focus on anti-Semitism and anti-Communism, making these groups responsible of Germany’s defeat in the Great War (1914-18) and the following economic debacle in the 20’s.

On the 22nd of June, 1941, a great feat of arms took place with enormous consequences that impacted the deriving History. But as massive as it was this campaing it has somehow been understimated in the West. It is the Unternehmen “Barbarossa”, Operation “Barbarossa” or the attack plan against the Union of Soviet Socialist Republics carried out by the Third Reich and her Axis allies.

When the scholar analyzes even superficially the scale of the battle in Eastern Europe between the years 1941 and 1945, he feels the need to answer two unavoidable questions: “why” and “how”. We will strive to answer both of them and conclude how this military feat have been misinterpretated by “tons” of single-sided information, written after the devastating conflict called World War II.

As a consequence of the “Cold War”, that is the one held for more than 30 years by the old allies against National-Socialist Germany, the world lost the opportunity to know in-depth this decisive feat of arms that undoubtedly determined the Second World War in the Old Continent along with its derived effects for the coming years. The “why” of operation Barbarossa has been biased by the mist of propaganda at first and plunged into ignorance later. These have explained this campaign as a mere psychopathic product of Adolf Hitler. About “how” it could have been carried out by a 3,5 million men army (not only Germans), as the “why” is not fully comprehended, the operations, strategy, tactics and the objectives of the battle have been rendered to irrational. Therefore the war in the East is approached nowadays as devastating as meaningless. The reader must not conclude at this stage that the author of these lines strives to legitimate such a debacle, but, regardless of moral or ethic considerations, to explain somthing about the “why” and “how”. Let us understand it in order to debug its myths.

Pre-WWII ethnical European map. In light and dark pink shaded areas German ethnics are depicted.

The war declarations of Great Britain and France on Germany after the commencement of Fall Weiss (Plan “White” or the Poland invasion campaign) opened a non-desired new front to the West, certainly feared by the German leader. It was not his desire to get back to the trenches of the Great War (1914-18) versus his old adversaries. His war was different if any. His war was already brewed at the moment he wrote his political ideary “Mein Kampf” (“My struggle”) in the 20’s. In his vision the battle in the East was predestinate for his people, the ethnic Germans, most of them living in the post World War I maimed German state. But others have been left out throughout all Central Europe, now belonging to other states. The Hitlerite doctrine, the National-Socialism, opposing the Soviet Socialism, was a national doctrine and not and INTER-national one and as such seeked a reunification of these people and the lands that contained them. Under a census of more than 70 million German-speakers, the dictator estimated that the only hope of survival for such a culturally and racially homogenous human mass demanded an expansion of its territory. This is what the word Lebensraum of vital space means. At the very same moment this concept was defined he was laying the foundations of the future conflict against the Soviet Union.

German WWII poster, advertising the expanded German Reich. Poland and Czechoslovakia are mentioned

To be continued…

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