¿Hitler Contra Stalin?


[English version at the end]


Los Mitos de Barbarroja (III)

Tropas eslovacas en el cruce del río Dnieper al amparo de cortinas de humo.

La Operación “Barbarroja” fue una campaña multinacional liderada por el Tercer Reich. Al decir “multinacional” nos referimos a que hubo diferentes estados participantes al lado del Eje. Naturalmente se asocia a la tradicional idea de la lucha titánica entre Hitler y Stalin, pero de los 3,5 millones de combatientes que el 22 de junio de 1941 asaltaron las fronteras de la URSS a las 03:00 horas, aproximandamente 500.000 soldados vestían un uniforme diferente del de la Wehrmacht. Al ser el frente de batalla tan extenso, desde las aguas del mar Blanco al norte de Finandia hasta las costas del mar Negro al sur, este hecho no podía ser de otra manera. En la reciente historia del Viejo Continente, en especial desde la conclusión de la Primera Guerra Mundial en 1918 hasta 1941, el mapa había cambiado de manera drástica.

Stalin con el mariscal Shaposhnikov en la firma del tratado de no agresión el 23 de agosto de 1939. La firma de este tratado determinará para siempre el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y el futuro de Europa. A pesar de sus antecedentes como oficial zarista, Shaposhnikov sobrevivirá a las purgas en el Ejército Rojo y se ganará el respeto de Stalin, quien de manera particular lo tratará como “Camarada Boris Mikhailovich”,

Adolf Hitler supo aglutinar en esta descomunal campaña las aspiraciones políticas, territoriales y sociales de muchos de los contendientes para constituir un frente común contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Los trazados de las fronteras habían cambiado de manera caprichosa en muchas ocasiones, separando nacionalidades o reuniendo a grupos étnicos rivales en un mismo estado. Por tanto no nos referimos a que todos los países intervinientes (Finlandia, Rumanía, Hungría, Eslovaquia, España, Croacia y tantos otros voluntarios a nivel personal) compartieran el mismo objetivo. Así es. Por ejemplo, la participación española plasmada en la División Española de Voluntarios (“División Azul”) y la “Escuadrilla Azul” no persiguió fines raciales o de conquista territorial u otros sino los puramente ideológicos (destrucción del comunismo). Los finlandeses tuvieron aspiraciones territoriales limitadas, por ejemplo; y otras naciones se “enrolaron” en este hecho de armas por motivos diversos. El Führer alemán presentó al mundo la campaña como una “cruzada contra el bolchevismo” y encontró eco en muchas naciones europeas. Según se iba desarrollando la batalla en el este y la necesidad de más y más soldados se hizo aguda se formaron unidades voluntarias de las Waffen SS en Bélgica, Holanda, países nórdicos, Francia. Incluso británicos se enrolaron. También, mientras la campaña progresaba por tierras de la “Madre Rusia”, hubo otros miles que se unieron: ucranianos y bálticos e incluso rusos se volvieron contra Stalin.

La embestida del Eje encontró cierto apoyo popular en las regiones más occidentales de la URSS, principalmente en el oeste de Ucrania y repúblicas bálticas. No obstante conforme la ofensiva se internó más hacia el corazón de Rusia, la hostilidaad de civiles y resistencia del Ejército Rojo se hizo más y más patente. En las filas estalinistas combatieron multitud de diferentes grupos étnicos (no sólo rusos), al ser la URSS un gigantesco estado multicultural. Cuando se habla de “rusos”, más bien habría que referirse a “soviéticos”, acepción más genérica que engloba a todos los ciudadanos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. No se debe atribuir completamente al régimen a Moscú el mérito de haber podido aglutinar bajo un mando único la volutad de resistencia del pueblo (militares y civiles), sino que en gran medida se explica por al tradicional arraigo de la población a su tierra. Al igual que en la campaña napoleónica de 1812, este sentimiento de arraigo exaltó dicha voluntad de resistencia que convirtió esta lucha titánica en algo singularmente dramático.

Continuará…

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[English version]

Myths of Barbarossa

THIRD myth: HITLER vs. STALIN?

 

First Slovak Republic propaganda poster. “Crusaders of a new Europe against ziobolshevic madness.”

Operation Barbarossa was as a matter of fact a multinational campaign lead by the Third Reich. With this word “multinational” we mean that there were other participant states joining the Axis struggle. Traditionally we think about the classical titanic duel between Hitler against Stalin, but from the initial 3,5 million troops that at 03:00 hours, 22nd of June 1941 assaulted the USSR borders, about 500,000 soldiers did not wear Wehrmacht uniforms. Being the frontline amazingly long, from the White Sea (North of Finland) to the shores of the Black Sea (Romanian coast) this fact couldn’t be otherwise. In the recent History of the Old Continent, especially since the end of World War I in 1918 until 1941, the map had changed too dramatically.

Léon Degrelle leaving the draft office for the Wallonian Legion in the summer of 1941. When Germany assaults the Soviet Union on the 22nd of June, 1941 Adolf Hitler will call for a ‘Crusade against Bolshevism’. Over 1000 Walloons will volunteer almost immediately, among them Degrelle himself. Pleased at having such an important figure, and as the leader of the Rexists, the Germans will grant Degrelle permission to raise a Waffen SS unit comprised only of Belgian volunteers, the Corps Franc Wallonie or Legion Wallonie. Degrelle and his supporters were fiercely anticommunist, anti-Semitic and antibourgeois and quickly capitalized not only on internal ethnic tensions within Belgium but also on the population’s widespread dissatisfaction with the nation’s governing parties.

Adolf Hitler managed to agglutinate in this enormous campaign different political, territorial and social aspirations of many of the combatants in order to build a common front against the Union of Soviet Socialist Republics. The shape of the borders had changed too capriciously in many occasions dividing nations or reuniting rival ethnics into single new states. Consequently we don’t mean that all the participating countries (Finland, Romania, Hungary, Slovakia, Croatia and many other volunteers) fought after the same objective. For instance, the Spanish contribution (División Española de Voluntarios or “Blue Division” and the “Blue Squadron”) did not pursue racial or territorial conquest, but purely ideologic (annihilation of Communism). The Finnish, for instance, had limited territorial demands; and other nations “enlisted” in this operation for various reasons. The German Führer presented Operation Barbarossa as a “crusade against Bolshevism” and found support in many European countries. As the battle in the East progressed and the need for more soldiers became acute, volunteer foreign Waffen SS units were formed from Belgium, Holland, Nordic countries, France, even Great Britain…While the hitlerite armies advanced throghout Mother Russia thousands joined too: Ukranians, Baltics…even Russians decided to fight Stalin.

 

The Axis onslaught met some popular support in the mostwestern regions of the USSR, especially those of the Ukraine and the Baltic Republics. Relentlessly and as long as the ofensive drove deeper into the heart of Russia, the hostility of civilians and the RKKA (Red Army of Workers and Peasants) became patent. In the Stalinist ranks fought many different ethnical groups, being the USSR a gigantic multicultural state. When we talk about “Russians”, we should more correctly refer to “Soviets”, a more ample name that encompases all the citizens of the Union of Soviet Socialist Republics. In this author’s opinion, it was not only the merit of Moscow’s regime to agglutinate the military and civilians (partisans) under Stalin’s command the will to resist the invaders, but the traditional deep-rooted character of the inhabitants into “Mother Russia”. This feeling, as it already happened during the Napoleon campaign in 1812, ignited this will of victory and resistance that transformed this titanic struggle in something dramatic.

Partisans near a Junkers Ju-52 wreck. The action of these groups of guerrillas was not at all negligible as they harrassed the rearguards, ambushed detachments of troops, demolished war infraestructure, attacked convoys and raildroads, hampering the free flow of much needed Wehrmacht logistics into the front. Using hit-and-go tactics these groups (unorganized at the beginning of operation Barbarossa), were comprised of civilians and Red Army troops cut out from their lines and operated from the safety of the endless masses of woods of “Mother Russia”.


To be continued…

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