“BARBARROJA 03:00 h”

¿Moscú, sí o no?

[English version at the end]


Los mitos de barbarroja (VIII)

Moscú era indudablemente en 1941 (y es hoy, igualmente) el centro de primer orden político, industrial, social y de comunicaciones en la extinta URSS. La caída de Moscú, si bien hubiera podido suponer un duro golpe moral, no hubiera tenido sin embargo una repercusión decisiva para la derrota final del RKKA o para provocar el derrocamiento del régimen de Stalin. De hecho durante el otoño de 1941, cuando las tropas del mariscal de campo Fedor von Bock se aproximaban amenazantes a Moscú (Operación “Tifón”), el gobierno comunista se trasladó a Kuibyshev (Stalin permaneció en Moscú por motivos patrióticos). No sólo los resortes del poder trasladaron su sede, sino que también la industria se estaba reubicando ya desde julio a marchas forzadas más allá de los Urales, desde las regiones occidentales de la URSS. Y el Acuerdo de Préstamo y Arriendo (Lend-Lease act) con los Estados Unidos de América entró en vigor, lo que se tradujo en una afluencia de miles de toneladas de valiosos suministros que empezaron a arribar principalmente por vía marítima a la URSS.

“¡Defendamos Moscú!”, reza este cartel propagandístico animando a las tropas a mantener la capital a toda costa en 1941.

Adolf Hitler siempre temió entrar en una fase inconclusa en el desarrollo del combate, una especie de “pantano de la guerra” que el mismo general Erich Marcks (el encargado del planeamiento de la campaña) contempló, en el sentido de que si no se derrotaba al RKKA en el oeste de la Unión Soviética, podría alargarse la lucha indefinidamente desde bases en Asia y Siberia. Esto había que evitarlo a cualquier coste y la estrategia del Heer no podía ser otra que mantener su maquinaria militar en movimiento constante, asestando golpe tras golpe en espectaculares batallas de cerco. El punto de ruptura del RKKA se alcanzaría tarde o temprano al encajar un número determinado de derrotas catastróficas. Por lo tanto poseer las capitales de la “Madre Rusia” era desde luego deseable, pero no determinante. La URSS era sencillamente demasiado grande. No olvidemos los objetivos geográficos de “Barbarroja”: Alcanzar la línea territorial, de sur a norte Astracán-Volga-Arcángel.

Franz Halder, jede del estado mayor del OKH a la derecha de Hitler el 7 de agosto de 1941. En estos días de verarno se toman decisiones de índole estratégico para la operación Barbarroja. La principal de ellas enfrenta a un número de generales con Adolf Hitler: ¿Moscú, sí o no?

Gran parte del generalato alemán, incluído el jefe del estado mayor del OKH, Franz Halder, consideraba Moscú el objetivo natural que automáticamente les daría el triunfo. Esto fue, incluso antes del mismo inicio de la campaña en el este, fuente de agrias discusiones con el Führer. Uno de los principales defensores de esta estrategia fue Heinz Guderian. No obstante, de haber caído Moscú aún tendría Stalin vastos recursos que movilizar desde otras regiones más remotas. Por añadidura y sobre el impacto psicológico que hubiera supuesto sobre el Ejército Rojo de Trabajadores y Campesinos y el pueblo soviético, la pérdida de su capital no hubiera sido tan desmoralizador como para cesar la resistencia. Y esto ya aconteció. La historia probó en 1812 que la captura por Napoleón y la famosa quema de Moscú, volvieron más orgulloso y resistente al pueblo ruso que rechazó cualquier capitulación. Esto debe explicarse entre otros factores por el tradicional apego de este pueblo a su tierra unido a ella por un arraigo milenario. Y había otros numerosos enclaves “sagrados” que podían reemplazar a la ciudad de la Plaza Roja como símbolo para continuar la lucha.

Adolf Hitler nunca compartió acertadamente la opinión “pro-Moscú” de sus generales. En agosto de 1941 se produjo un parón operacional en todo el frente del este. La idea del Führer era distraer los Panzergruppen del Grupo de Ejércitos Centro hacia el sur y norte con el doble objetivo de sellar Kiev en una maniobra de cerco sin precedentes y capturar Leningrado, cuna del bochevismo, y enlazar con sus aliados finlandeses. Al desposeer al Grupo de Ejércitos Centro de las cuñas Panzer de Hoth y Guderian automáticamente cedía la iniciativa al Zapadnyj Front o Frente Occidental del Ejército Rojo pero esto no fue entendido por muchos comandantes sobre el terreno. Guderian volo ipso-facto al cuartel general del Führer en Rastenburg, la famosa “Guarida del Lobo”, para intentar que Hitler desistiera de esta estrategia que dejaba Moscú relegado a un segundo plano. Es cuando el caudillo alemán acusó a sus generales de no entender los aspectos económicos de las guerras, pues la bolsa de Kiev ofrecería al Reich las riquezas mineras y agrícolas de Ucrania. Finalmente en una encendida discusión con el jefe de tropas acorazadas Adolf Hitler accedió a que el Grupo de Ejércitos Centro continuara en dirección a Moscú, pero de momento sólo con la infantería. Moscú definitivamente tendría que esperar.

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Myths of Barbarossa

eighth MYTH: moscow, yes or no?

Moscow was (as nowadays is) in 1941 the first political, industrial and communications network of the extinct USSR. The fall of Moscow could have posed a severe moral blow, but would not have had a decisive fact for the final defeat of the RKKA or even to provoke the collapse of Stalin’s regime. As a matter of fact during the Autumn of 1941 when Generalfeldmarschall Fedor von Bock‘s Army Group Centre was approaching Moscow (Operation “Typhoon”), the Communist government had left to Kuibishev (Stalin stayed behind for patriotic purposes). Not only the brunt of the Soviet power changed its location but also the industrial network was being relocated at full speed from the Western regions of the USSR towards beyond the Urals. And the Lend-Lease act signed with the United States of America started the massive flow of valuable supplies arriving into the USSR through the Arctic Sea.

A reconnaissance armoured car SdKfz. 221 in a crossroads 100 km. from Moscow.

Even before the commencement of the campaign in the East Adolf Hitler always feared to get into an inconclusive phase of operations; a so-to-speak quagmire or standstill that the same General Erich Marcks (the man in charge of the planning of “Barbarossa”) always had in mind, making it absolutely necessary to defeat the RKKA in the Western regions of the USSR. Otherwise the fight could indefinitely be waged from remote bases beyond the Urals or Siberia. This had to be avoided at all costs and the Heer’s strategy could not be other than to keep its military machine in a constant move, dealing harsh blows in spectacular encircling battles. The Red Army‘s breaking point would be met sooner or later after a number of catastrophic defeats. Consequently to seize Mother Russia’s cities was certainly desirable but not determining. The USSR was simply too large. We must keep in mind the territorial objectives pursued by “Barbarossa”: The line Arkhangelsk-River Volga-Astrakhan.

A good number of German generals, men like OKH Chief-of-Staff Franz Halder, considered Moscow the natural objective that would end the campaing. This, even before the commencement of the Eastern campaing, was a source of sour disagreements with the Führer. One another supporter of this strategy was Heinz Guderian. But even if Moscow had been taken Stalin would still have at his own disposal vast resources to mobilize. Additionally and regarding the psychological impact that would have posed on the Red Army of Workers and Peasants and the Soviet people, the loss of their Capital city would not have been as decisive so as to cease all resistance. And this happened already. History proved in 1812 that the capture of Moscow by Napoleon and its famous arson turned the people even more proud and resilient rejecting any humilliating capitulation. This can be explained due to the traditional rooting of the people with their land. And there were many other “sacred enclaves” that could have replaced the capital city as a symbol in order to continue the fight.

A Waffen SS motorcycle on the way to Moscow during autumn 1941.

Adolf Hitler never shared the pro-Moscow opinion of his generals. In August 1941 occured an operational halt in the whole Eastern Front. Hitler‘s idea was to use both Army Group Centre‘s Panzergruppen towards Leningrad and Kiev. The objective was twofold. With an unprecedented encircling maneouvre to drive south to the east of Kiev and to drive north to support the seize of Leningrad, cradle of Bolshevism, in order to link with his Finnish allies. But by deducting the two armoured wedges from Army Group Centre he automatically yielded the initiative to the Red Army‘s Zapadnyj Front or Western Front. This wasn’t understood by many of his battlefield commanders. Guderian ipso facto flew to Hitler‘s HQ in Rastenburg, the “Wolf’s Lair”, to try to make the Führer give up the pursuit of this strategy that rendered Moscow in a lower priority. This is when the German leader regretted his generals did not understand the economic aspects of wars. The fall of Kiev would offer the Third Reich the treasures of Ukraine’s vast agricultural and mining resources. After a tense argument with his Panzer Commander Hitler agreed with great reluctance to allow Army Group Centre to continue towards Moscow, but for the time being just with infantry. Definitely Moscow had to wait…


To be continued…

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El Invencible Panzer

[English version at the end]


Los Mitos de Barbarroja (VII)

La Wehrmacht se lanzó adelante con modernos carros de combate como el Panzerkampfwagen IV, que era superior a los modelos de preguerra soviéticos con débiles blindajes. No debemos olvidar que estamos en el escenario de 1941 y aún faltará más de un año antes de que los primeros carros “Tigre” salgan de la cadena de montaje y dos años antes de los primeros “Pantera”. Ahora los modelos germanos más numerosos son equivalentes a los soviéticos o incluso inferiores en características, si nos referimos a los PzKpfw. II (con un cañón de pequeño calibre de tiro rápido de 2,0 cm.) o incluso a los PzKpfw. I (con dos sencillas ametralladoras de 7,92 mm.). Esto puede sorprender, pero sin tener en cuenta los T-34 y los modelos súperpesados KV, los T-26 y los veloces BT-5 y BT-7 montan cañones de 45 mm. Esta pieza es superior en potencia de fuego al estándar alemán, insistimos, de 1941. Además existen en la Panzerwaffe unidades enteras dotadas de “veteranos” carros de combate de fabricación checa (PzKpfw 35(t) y PzKpfw 38(t)), capturados con ocasión de la ocupación de ese país. ¿De dónde proviene pues el mito del Panzer? ¿Cómo es posible comprender los éxitos sorprendentes de la Wehrmacht en el verano de 1941 en suelo soviético? Indudablemente se debe entender desde el punto de vista de su doctrina de empleo, entrenamiento de sus tripulantes y no necesariamente de su cualidad técnica.

PzKpfw. II y III además de otros vehículos en pleno avance en el verano de 1941 hacia el corazón de Rusia. El valioso apoyo de la Luftwaffe, que presta personal de vuelo a las unidades del Heer para la coordinación en tiempo real por medio de radio, es vital para neutralizar núcleos de resistencia del adversario. A pesar de estar en inferioridad numérica la Fuerza Aérea del Reich es capaz de concentrar en los puntos decisivos (“Schwehrpunkt”) todo su potencia proporcionando la necesaria superioridad aérea local para que los Panzergruppen puedan progresar.

De la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial surgieron hombres como el General Heinz Guderian, quienes vieron las posibilidades de empleo del “tank“, así denominado por los británicos, “Panzer” o carro de combate. Los hombres como él se negaron a limitar el uso de la nueva arma sólo para el apoyo del avance de la lenta infantería, sino que imaginaron grandes masas acorazadas penetrando velozmente a través de las líneas enemigas hasta su retaguardia. La nueva doctrina, combinada con el uso de aviones de ataque precisos, dio a luz una nueva forma de hacer la guerra. Se la llamó Blitzkrieg o guerra relámpago. Los Panzer, junto con los bombarderos en picado Junkers Ju-87 Stuka, conquistaron Polonia y Francia. La U.R.S.S., consecuentemente, sería la siguiente en sucumbir. La doctrina sigue vigente. La Operación “Tormenta del Desierto” en tierras del Golfo Pérsico en 1991 fue una copia a escala reducida de “Barbarroja”.

Columna de BT-7. En potencia de fuego, el cañón normalizado de 45 mm. del Ejército Rojo era superior al 3,7 cm. del PzKpfw. III. No obstante otros muchos factores intervienen a la hora de estimar la eficacia de un sistema de armas, como el entrenamiento de la dotación del carro, la óptica y naturalmente el número de tripulates. Los Panzer disfrutaban de ventaja al dotar a cada carro de 5 hombres, en comparación a los 4 ó 3 de los modelos soviéticos. Este factor favorecía una mayor especialización del trabajo de cada miembro, posibilitando una mayor cadencia de fuego.

En las escuelas de oficiales germanas se animaba a usar la propia iniciativa en el curso de la batalla. El sistema de mando y control soviético era rígido. Los carros de combate alemanes disponían de radios para su coordinación en mitad de la lucha. Los soviéticos por lo general no, debiendo confiar en un sistema de banderines de señales desde un carro de mando para las órdenes de batalla. La Wehrmacht llevaba ya casi dos años de experiencia en “operaciones reales”. El RKKA (excepto unos pocos veteranos de la Guerra Civil Española, el conflicto de Khalkhin Gol y la “Guerra de Invierno” contra Finlandia) no. El Panzer no era superior al carro soviético en términos generales. De hecho, el RKKA disponía de modelos secretos modernísimos, como arriba se mencionan. Los temibles KV-1 y KV-2 de más de cincuenta toneladas y los T-34 fueron una agria sorpresa de los que nada se sabía. Para suerte de los Landser, en aquel año de 1941 aún había pocos en cantidades relativas.

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[English version]

Myths of Barbarossa

seventh MYTH: The invincible panzer

The Wehrmacht launched its assault with modern tanks such as the Panzerkampfwagen IV, which was superior to the lightly armoured pre-war Soviet types. We must not forget that we are still in the 1941 scenario and still it will take another year to start seeing roll out the first “Tiger” heavy tanks from the production chains and even 2 years before the “Panther”. At this stage the most common German types equate their Soviet counterparts or are even inferior if we take into consideration the PzKpfw. II (with its fast rate-of-fire 2,0 cm. gun) or even the PzKpfw. I (with 2×7.92 mm. machine guns). This fact can be surprising to the average reader, but even without referring to the T-34 or the super-heavy KV’s, the T-26‘s and the fast BT-5‘s and BT-7‘s are fitted with 45 mm. cannons. This weapon is superior in firepower to the German standard, we need to keep in mind, in 1941. On top of that there are still Panzerwaffe units equipped with “veteran” Czech tanks such as the PzKpfw 35(t) and PzKpfw 38(t), captured and put into service with the Germans after the occupation of that country. Then where does it truly come the myth of the invincible Panzer? How is it possible to understand the Wehrmacht‘s outstanding victories during the summer of 1941 on Soviet soil? Without hesitation this must be comprehended from the standpoint of its employment doctrine and crew training and not necessarily from the point of view of a better technical quality.

Near the Brest-Litovsk fortress, 1941. This Panzerkampfwagen II has been knocked out. Not meant for tank vs. tank combat, The Pz II was better fitted for the reconnaissance role due to its agility, but also for being lightly armoured. With a small calibre 2,0 cm gun, was no match for the standard Soviet 45 mm. cannon.

After the German WWI defeat men like General Heinz Guderian stood up to highlight the possibilities of the employment of the new machine, the “tank”, as it was called by the British, “char de guerre” in French or “Panzer“. Men like him and other theoreticians rejected the concept of using tanks just to protect the advance of the slow infantry in the battlefield. He foresaw armoured masses breaking through the enemy lines at full speed towards the readguard. The new doctrine combined with the use of accurate attack aircraft yielded a new way to wage war. It acquired the name of “lightning war” or Blitzkrieg. The Panzer, along with Junkers Ju-87 Stuka dive-bombers conquered Poland and France. The USSR inevitably was next on the list. This doctrine is still valid. Operation “Desert Storm” in the barren lands of the Persian Gulf in 1991 was a “Barbarossa” at a reduced scale.

Panzerkampfwagen III Ausf. G with a 5 cm. KwK 38 L/42 cannon during the advance onto Moscow. Although the KwK 38 posed an improvement in firepower for the Pz III fleet, still at that time most of these types carried the less powerful 3,7 cm. KwK 36. The realities of the Eastern Front proved soon the urgent need of more capable guns with a larger calibre. Being the Pz III the Panzerwaffe’s main battle tank at the end of 1941, it was finally fitted with a match against T-34’s, the “long barrelled” 5 cm. KwK 39 L/60 gun.

In the officer’s schools of the Third Reich self-initiative was encouraged for the real-time decisions of the battle. The Soviet command and control system was rigid. German armoured vehicles were fitted with radios for coordination in the fight. Soviet tanks commonly didn’t, using a line-of-sight system of signal’s flags from command tanks to issue combat orders. The Wehrmacht was already engaged in nearly 2 years of “real operations”. The RKKA (except a few veterans of the Spanish Civil War, Khalkhin Gol and the Finnish Winter War) didn’t. The Panzerwasn’t necessarily superior to the Soviet tank. As a matter of fact, the RKKA fielded ultra-modern secret types as aforementioned. The 50 ton KV-1‘s and KV-2‘s and medium T-34‘s turned up to be a sour surprise unknown by the Heer‘s intelligence services. Luckily for the Landser still in 1941 there were not too many of those in relative numbers.


To be continued…

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¿Invadir el Estado más Grande de la Tierra?

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Los Mitos de Barbarroja (VI)

¿Cómo es posible que Alemania estuviera dispuesta a cometer el error de planear una campaña para la conquista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas? Esta es la primera reflexión del público general a la hora de realizar un análisis superficial de la Operación Barbarroja. ¿Acaso no es de necios pensar en la posibilidad de ocupar militarmente el estado más extenso del planeta? Pero este es uno más de los mitos que rodean la idea de la campaña, pues “Barbarroja” no fue un plan de conquista, al menos en primera instancia.

La operación de invasión de la Unión Soviética persigue objetivos políticos, militares, sociales, económicos y también territoriales. Estos últimos, en comparación con lo vasto de la geográfía de la URSS son modestos y pretenden alcanzar la línea Arcángel-río Volga-Astracán. Desde esta línea de vanguardia, la Luftwaffe tendría bajo su radio de acción los Urales y las posibles tropas remanentes del RKKA que buscaran protección tras esta defensa natural y a su vez impediría cualquier ataque aéreo contra el territorio del Reich.

En la Directiva número 21 firmada por el Führer seis meses antes de su comienzo, se definieron estos objetivos, que no eran otros que la destrucción del RKKA en el campo de batalla. Esto debía hacerse de manera fulgurante para provocar una crisis tal en el aparato militar y por ende, político, que colapsase el estado comunista y propiciara el derrocamiento del líder del socialismo internacional, Iosif Stalin. La Wehrmacht, la maquinaria militar más eficaz de la época, victoriosa en todas sus campañas (excepto aún en 1941 en la conquista de las islas británicas), daba por sentada que tamaña empresa podría llevarse a buen término en un periodo de seis a diez semanas. Esto es, mucho antes de que “el general invierno”, del que ya habló Napoleón, se adueñara de los campos de la Madre Rusia.

No debía pues el invierno ser factor para la Operación “Barbarroja”, estación que en 1941 sería la más cruda del siglo XX. Acabada Rusia, o mejor expresado, el estado bolchevique y alcanzado en segunda instancia el objetivo geográfico de la línea Arcángel-Rio Volga-Astracán, Hitler podrá volverse libremente con todo su potencial contra Churchill y “terminar el trabajo” y con ello, la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Continuará…

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Myths of Barbarossa

SIXTH MYTH: INVADING THE LARGEST STATE OF THE EARTH?

How is it possible that National-Socialist Germany was poised to carry out the invasion campaign of the Union of Soviet Socialist Republics? This is traditionaly the first shocking question that the average reader comes up with when superficially analyzes Operation Barbarossa. Isn’t it just foolish to try to militarily occupy the largest state of the world? This is one of the myths looming over this campaign, because Barbarossa was not a plan of conquest, at least at first stage.

“Weisung nummer 21 / Fall Barbarossa” or Directive no. 21 / Case Barbarossa. This is page number 2 of the Führer’s order stating the the Commander’s intent to encircle and destroy the Red Army.

When the Führer signed Directive no. 21 six months before the start of the assault on the East, the objectives were decided. The pivotal point was the destruction of the RKKA (Red Army) in the battlefield. This had to be accomplished in a swift maneouvre in order to trigger a crisis in the military and political apparatus that provoked the collapse of the Communist state and the fall of the leader of the International Socialism, Iosif Stalin. The Wehrmacht at the time the finest military machine and victor in all her campaigns (except for the time being in 1941 in the conquest of Britain), took for granted that this project could be carried out in a period of 6-10 weeks. This would be much earlier than “General Winter”, as Napoleon called, took over the lands of Mother Russia.

The first part of Directive number 21 specifies the role of the Army, Air Force and Navy in the campaign. Note the scheduled commencement date that had to be postponed to the 22nd of June, 1941. [see Myths of Barbarossa (V)]

Therefore the winter season wasn’t initially a factor for the assault on the East, season that in 1941 turned out to be the coldest of the 20th century. Once Russia was finished, or better said, the Bolshevik state and the geographical line Arkhangelsk-River Volga-Astrakhan reached, Hitler could get back towards Churchill with all his potential and “finish the job” and with this, terminate World War Two in Europe.


To be continued…

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Barbarroja Retrasada, ¿Mussolini Culpable?

[English version at the end]


Los Mitos de Barbarroja (V)

La campaña militar de Mussolini en los Balcanes se saldará con un revés inesperado. Tras la conquista de Albania llevada a cabo por el ejército italiano en abril de 1939 y el comienzo de la campaña contra el Egipto británico, Mussolini decide a continuación la ocupación de Grecia desde sus nuevas bases albanas. No obstante los griegos inesperadamente contraatacarán (con el apoyo de la R.A.F.) y las tropas italianas cederán desorganizadas. Hitler decide entonces acudir a la llamada de su aliado italiano desde el norte, a través de Yugoslavia. Es la Operación “Marita”, que se inicia apresuradamente casi coincidiendo con el calendario del Unternehmen “Barbarossa” (Operación “Barbarroja”). Estamos en el 6 de abril de 1941, aproximadamente un mes y medio antes del asalto a la URSS. La campaña será, no obstante, fulgurante tal y como la Wehrmacht ya tiene acostumbrado al mundo en un nuevo alarde de guerra móvil. Una nueva Blitzkrieg.

“Británicos y griegos resisten al norte de Atenas…” reza el titular de este diario fechado el 24 de abril de 1941. La Wehrmacht está empeñada en los balcanes a sólo mes y medio del inicio de la Operación Barbarroja. ¿Cuál es realmente la influencia que supuso en la campaña en la URSS?

Unternehmen “Barbarossa” se pospondrá en estas circunstancias desde mayo de 1941 (como se había previsto en la Directiva núm. 21 de diciembre pasado) hasta el 22 de junio de 1941. Tal decisión está sujeta a debate y constituye uno de los mitos que rodean la campaña de invasión de Rusia. Muchas fuentes sostienen que la ayuda militar a Mussolini demoró lo suficiente al Tercer Reich a través de la Rusia soviética, como para que fuera sorprendido prematuramente por la llegada del “general invierno” (como llamó Napoleón) ante las puertas de Moscú, en diciembre de ese mismo año. Las mismas fuentes sostienen que de no haber sido por la Operación “Marita”, Moscú hubiera caído. Por lo tanto Mussolini habría sido indirectamente y en parte culpable del fracaso de “Barbarroja”.

Tropas griegas marchando hacia primera línea durante la campaña italiana contra el país heleno en 1941.

No obstante y aún suponiendo que la caída de Moscú hubiera supuesto la conclusión victoriosa de la campaña del frente del este (otro de los mitos), provocando el desmoronamiento del régimen de estalinista y la rendición del RKKA, el hecho es que la climatología propició en 1941 una primavera excepcionalmente lluviosa en el este del continente europeo. Los cursos fluviales quedaron inundados con extensas áreas anegadas; y era precisamente a través de estas por dónde las armas alemanas estaban forzadas a cruzar para el asalto inicial.

Retrasado el ataque contra la Unión Soviética o no, no debemos olvidar que de todos los ejércitos de la Wehrmacht participantes, el 2.Armee (2º Ejército) del Generalfeldmarschall Maximilian Reichsfreiherr von Weichs no constaba en el order de batalla inicial. Este comenzará operaciones contra el RKKA 8 días más tarde, ya que en el Barbarossatag (día “D” de inicio de la campaña) aún estaba empeñado en operaciones en los Balcanes y en tránsito hacia Rusia. ¿Afectó de alguna manera la llegada tardía de este contingente a las etapas iniciales de la maniobra del Heeresgruppe “Mitte” (Grupo de Ejércitos “Centro”)? Tenemos que concluir que no. Por el hecho de que todas las divisiones del 2º Ejército eran de infantería (soldados de a pie con escasa motorización) las maniobras en pinza de los Panzergruppen de los generales Hoth y Guderian no se vieron afectadas al no necesitarlos. Con o sin el 2º Ejército ambos jefes de fuerzas blindadas alcanzaron sus objetivos iniciales tal y como planeado en una demostración brillante de guerra relámpago (batallas de cerco de Bielostok, Novogrudok y Minsk).

Sea como fuere, la fecha del 22 de junio de 1941 quedará marcada en los anales de la historia con tinta indeleble.

Continuará…

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Myths of Barbarossa

FIFTH MYTH: BARBAROSSA DELAYED, MUSSOLINI TO BLAME?

Mussolini‘s military campaign in the Balkans will turn into a fiasco. After the seizing of Albania carried out by the Italian Army in April 1939 and the commencement of military operations against British Egypt, Mussolini orders the occupation of Greece from his new Albanian bases. Against all odds the Greeks will counterattack (with the R.A.F. help) and the Italians will be forced to an unorganized retreat. This is when Adolf Hitler decides to come to help his Italian ally from the North across Yugoslavia. It is Operation “Marita”, that takes place hurriedly almost coinciding with Operation “Barbarossa”‘s calendar. This is the 6th of April 1941 (barely one and a half months before the onslaught on the USSR). The ensuing campaign in the Balkans will be decided swiftly as the Wehrmacht has already accustomed the world in an impecable example of mobile warfare . A new Blitzkrieg.

Mussolini and Italian staff in the opening stages of the operation against Greece.

Under this international scenario Unternehmen “Barbarossa” (Operation “Barbarossa”) is decided to be postponed from May (as planned in accordance with last December’s Directive no. 21) until the 22nd of June 1941. This decision is precisely subject to debate and is one the the myths around the invasion campaing of Russia. Many sources explain this delay due to the German military help to Mussolini, that forced Hitler to start “a bit too late” his attack plan against the Soviet Union, a factor that in the end exposed the Wehrmacht to the cruelties of “General Winter” (as Napoleon named) at the gates of Moscow in December this year. The same sources consequently sustain that if not by Operation “Marita”, Moscow would have fallen. As a consequence Mussolini would share indirect resposibility for the failure of “Barbarossa”.

Nevertheless and in spite of Moscow had been seized by the advancing German armies (another one of the myths), precipitating Stalin‘s regime and the surrender of the RKKA, the true fact is that the Spring of 1941 turned out to be exceptionally rainy in Eastern Europe. The main rivers were flooded and the plains became quagmires. Precisely across this areas the German arms were meant to iniciate the drive into Russia’s heart.

Italian marching columns pass by a supporting artillery position in Greece 1941.

Delayed the attack on the Soviet Union or not, we must not forget that from all the participating Wehrmacht armies, Generalfeldmarschall Maximilian Reichsfreiherr von Weichs’s 2. Armee (2nd Army) was not in the initial order of battle. It started operations against the RKKA 8 days later, as on the 22nd of June it was still engaged in operations in the Balkans and on the move to Russia. Did the late arrival of this contingent impact somehow the initial stages of the general maneouvre in Heeresgruppe “Mitte” (Army Group “Centre”)?. We have to conclude not. Being von Weich’s Army mainly comprised of foot soldiers the Panzergruppen pincer maneouvers of Generals Hoth and Guderian remained unaffected. With or without the 2.Armee both of them would have reached (as they did) their initial planned objectives in a brilliant demonstration of lightning war (Belostok, Novogrudok and Minsk encirclement battles).

In any case, the date of the 22nd of June 1941 will remain in the annals of History with indelible ink.


To be continued…

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¿Un Ataque Preventivo?

[English version at the end]


Los Mitos de Barbarroja (IV)

¿De no haber atacado Hitler a Stalin, Stalin hubiera atacado a Hitler? La pregunta es en sí misma sorprendente para la historia oficial de la Segunda Guerra Mundial, pero existen autores como el famoso ex-espía soviético y desertor, Victor Suvorov, quien en su obra “El Rompehielos” defiende la tesis del ataque preventivo, exonerando al Tercer Reich de toda responsabilidad. Este autor, no obstante, ha sido criticado duramente por presentar pruebas supuestamente inconsistentes para su alegato.

22 junio 1941
22 de junio de 1941. Una posición de MG-34 con apoyo de un Pz IV bate posiciones enemigas en el primer día de la campaña. ¿Se adelantó Alemania a un ataque soviético?

En la actualidad este tema sigue siendo debatido con intensidad. Existe una corriente revisionista que se apoya en documentación desclasificada en la URSS y la Federación Rusa desde los años 90. Debemos de basarnos en hechos y lo que sí es cierto es que el gigante comunista estaba en un proceso de rearme a escala sin precedentes en el mundo y Alemania sabía que debía anticiparse a que Stalin estuviera listo si se quería iniciar su expansión hacia el este de Europa (“Lebensraum”). La Wehrmacht estimaba que aún en 1941, el RKKA (Ejército Rojo de Trabajadores y Campesinos) podía ser derrotado, pero que su programa de rearme y modernización estaría completo posiblemente entre 1942 y 1943. “La Trampa de Stalin” del autor germano Adolf von Thadden, igualmente, explica el porqué el Führer se vio obligado por razones políticas y militares a lanzar el ataque. Existiendo de hecho documentación que podría utilizarse de manera circuanstancial (al menos por el momento) para defender cualquier postura, en la actualidad el debate está servido…

Cuando el caudillo germano dio a conocer su idea de ataque (y la orden de confección de los planes necesarios) en fecha tan temprana como julio de 1940 (recién terminada la victoriosa campaña de Francia) en el generalato encontró muchas resistencias. La principal del Alto Estado Mayor alemán surgía por el miedo a abrir un “segundo frente” ya que Gran Bretaña, si bien contra las cuerdas, aún no había sido derrotada. El mismo Gran Almirante Raeder intentó persuadir a Hitler de no atacar la URSS, en dos ocasiones presentando informes de la Kriegsmarine al respecto. Pero la campaña parecía ya estar decidida en la mente del dictador. El devenir de la Historia presentó la Operación “Barbarroja” como un fracaso y dio la razón a Raeder, pero no olvidemos que EE.UU. aún no estaba en guerra, y que Churchill se encontraba acorralado en las islas británicas (excepto combatiendo por entonces a los italianos en el norte de Africa) en una posición desesperada. El inglés acababa de reembarcar a la BEF (Fuerza Expedicionaria Británica) en la francesa costa de Dunkerque, perdiendo todo su equipo pesado. Los “lobos grises”, los U-Boote, los submarinos de la Kriegsmarine campaban a sus anchas por el Atlántico hundiendo miles de toneladas de muy necesitados suministros para el pueblo británico.

Adolf Hitler entonces ofertó un armisticio al Imperio Británico en el verano de 1940; al fin y al cabo la guerra con los occidentales había sido un no deseado efecto colateral de su política de reunificación centroeuropea, pero Churchill respondió ofreciendo “sangre, trabajo, lágrimas y sudor” en un motivador discurso al Parlamento.

Quizás el argumento de más peso para defender la teoría del ataque preventivo se basa en el tipo de despliegue del RKKA en las zonas occidentales de la URSS en la víspera del 22 de junio de 1941. Las unidades mecanizadas (mekhanizirovannye korpusy) estaban en posiciones realmente adelantadas a lo largo de las líneas fronterizas, algo ciertamente inusual para un despliegue en principio “defensivo”; pues la lógica defiende que las primeras líneas sean defendidas por infantería en sólidas posiciones, siendo la encargada de contener las oleadas iniciales del adversario, para dejar a las unidades blindadas más a retaguardia listas para contraatacar. Del mismo modo un número importante de regimientos de caza y bombardeo ligero estaban basadas demasiado cerca de primera línea, como muestra de que los aviones debían en algún momento ofrecer una cobertura aérea lo más adelantada posible a un avance ofensivo de las unidades motorizadas y mecanizadas. El mariscal Rommel, en 1944 y preparándose para el incipiente desembarco de los aliados occidentales en las costas de Francia, propugnó por un tipo de despliegue más conservador no exponiendo a las valiosas Panzerdivisionen al asalto inicial, sino, en la seguridad de la retaguardia, proteger a sus blindados para esperar la ocasión propicia de un contraataque decisivo. No obstante, aún a pesar de considerar el despliegue de Stalin como demasiado expuesto hacia vanguardia, hemos de tener en cuenta que la doctrina del RKKA desde su creación era meramente ofensiva. ¿Es por ello que que el despligue “defensivo” de Stalin sólo obedecía a la concepción doctrinal imperante en ese momento?

Hagamos notar sobre este punto la diferencia doctrinal entre la de la Wehrmacht y el RKKA. Mientras la primera se basa en la identificación y destrucción del Schwehrpunkt (punto más crítico decisivo enemigo) que debe ser acometido con la mayor premura y a la mayor velocidad (guerra relámpago), el Ejército Rojo defiende el concepto de la “batalla en profundidad” donde el enemigo puede ser aniquilado en una serie de operaciones ofensivas consecutivas (de ahí la fabricación de carros súperpesados capaces de sobrevivir repetidos asaltos, como los KV) en un periodo extenso de tiempo.

T-34 advance protecting infantry under enemy fire

El principal artífice de la modernización, reestructuración y creación de la doctrina ofensiva del Ejército Rojo fue el mariscal Tukhachevskii. Su teoría de la “batalla en profundidad” consta de cinco puntos esenciales:

1) Las unidades tácticas son los instrumentos de apoyo a la maniobra operacional.
2) La aplicación de presión a lo largo de la mayor área posible deniega al enemigo la posibilidad de maniobra en respuesta a una penetración.
3) Mientras más profundidad y velocidad consigan las fuerzas operativas tanto más serán la letalidad y la sorpresa del enemigo.
4) Tanto la potencia de fuego como la maniobra terrestre se pueden alternar con el objeto de incrementar la profundidad de la ofensiva conforme los medios mecanizados avanzan.
5) Toda la profundidad del campo de batalla se debe considerar en una continua operación, para asegurar que el comandante sea capaz de ver y planear la batalla final tanto en tiempo como en espacio tal y como la primera.

Sea lo que fuere Stalin desde agosto de 1939 ordena un plan de mobilización a dos años, que culminará en el verano de 1941 en un despliegue que a priori parece de naturaleza ofensivo. No obstante, ante el perentorio estado de las infraestructuras viarias de aquel momento en la URSS el despliegue no queda completo, ni todos los aeródromos previstos se ponen a punto. Las fuerzas terrestres superan los 3 millones de hombres con 15.000 blindados (la Wehrmacht iniciará “Barbarroja” con unos 3.500) situados en su mayoría en vanguardia. Con estos antecedentes Hitler ordena el ataque antes de que el adversario esté totalmente preparado. Si la campaña en el este debía dar comienzo esto tendría que iniciarse lo antes posible. Una vez vencida la URSS, volvería el Führer a retomar las operaciones contra la isla británica.

El 11 de diciembre de 1941, en una alocución con motivo de la declaración de guerra a los Estados Unidos de América, el caudillo alemán se expresa en estos términos:

“…Ya en 1940 quedó meridianamente claro mes tras mes que los planes de los hombres del Kremlin estaban destinados a la dominación y por ende a la destrucción de toda Europa. Yo ya había avisado a la nación del incremento del poderío militar soviético en el este durante la época en la que Alemania sólo tenía unas pocas divisiones en las provincias fronterizas con la URSS [tras la ocupación de Polonia]. Sólo un ciego no se hubiera dado cuenta de que esta escalada militar de dimensiones únicas en la historia se estaba llevando a cabo. Y esto no era con la intención de proteger algo que se suponía bajo amenaza, sino más bien de atacar aquello que no parecía capaz de defenderse…”

“…Una imponente cantidad de material nos es disponible ahora que nos confirma que un ataque Soviético estaba en preparación. También estamos seguros del cuándo este ataque debía llevarse a cabo…”

¿Tienen fundamento documental estas palabras o responden a la mera justificación política de un hecho consumado sin precedente en la historia? ¿Si estas palabras tenían una base real, en qué momento decidió el asalto: en el momento en que puso a trabajar en julio de 1940 al general Marcks en un plan de invasión? ¿Y si esta evidencia se le hizo patente en tan temprana fecha (quizás durante el desarrollo de la campaña de Francia), por qué el Gran Almirante Raeder intentó disuadirle en más de una ocasión de no abrir el segundo frente y sostener que Stalin de cualquier manera no estaría listo antes de 1942-43 para su supuesto ataque? ¿Acaso a Raeder le fue vetado el acceso a tan reveladora información? Si esta evidencia documental aplastante a la que se refería Adolf Hitler realmente existió, esta debió consolidarse y con ello la decisión de la agresión a la URSS en algún momento del otoño de 1940. Planes de contingencia de contraataque e incluso ataque hacia el oeste existían en el estado mayor del RKKA, pero me permito recalcar la palabra “contingencia”, es decir planes que se debían llevar a cabo “en caso de…”. Pero si Hitler tuvo conocimiento de un plan “Barbarroja a la soviética” que debía pulverizar el Pacto de No Agresión germano-ruso de 1939 con el objeto fundamental del control de Europa, esto es objeto de debates y descalificaciones en uno y otro sentido.

¿Hubiera atacado Stalin pues a Hitler de no haber sido al contrario? Recordemos que en virtud del Pacto de No Agresión firmado en Moscú el 23 de agosto de 1939 antes mencionado entre los ministros de asuntos exteriores, Ribbentrop y Molotov, ambas potencias se comprometieron a no atacarse y de facto se convertieron en aliadas. También en virtud de los protocolos secretos adicionales del Pacto, Europa oriental se repartía en esferas de influencia entre ambos dictadores. Polonia, vista por ambos como una aberración política creada y encajada por la fuerza en el mapa europeo por los victoriosos aliados de la Primera Guerra Mundial, iba a ser liquidada pronto. Si el 1 de septiembre de 1939 Alemania invadía por el oeste, la Unión Soviética lo hacia por el este el 17 de septiembre. Y entonces se produjo un hecho significativo: el Tercer Reich y la URSS quedaron enfrentados cara a cara tras una frontera común. Ambos “aliados” se observaron entonces con recelo acabada la campaña polaca a través de la nueva línea divisoria…pero aún siendo aliados. El lector debe preguntarse y concluir “¿A quién interesaba tener al futuro enemigo justo al otro lado de la frontera?”

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Myths of Barbarossa

FOURTH myth: A PRE-EMPTIVE ATTACK?

If Hitler hadn’t attacked Stalin, would have Stalin attacked Hitler? In principle this question is quite shocking for the WWII official historiography, nevertheless do exist authors like the famous Soviet ex-spy and deserter, Viktor Suvorov, who in his book “The Icebreaker” justifies the pre-emptive attack thesis. This way he exonerates the Third Reich from responsibility. This author has been criticized for having used inconsistent evidence for his book

Soviet contingency plan. The main thrust would take place between Hungary and Slovakia in order to reach Köningsberg (present Kaliningrad) encircling this way the German Northen flank. A secondary thrust would penetrate Romanian territory.

This subject is still nowadays under intense debate. It is a fact that the Communist giant was under a full-scale unprecedented rearmament process and Germany knew she had to anticipate Stalin preparedness in order to carry on any expansion to the East (“Lebensraum”). The Wehrmacht estimated that still in 1941 the RKKA (Red Army of Workers and Peasants) could be defeated, but her modernization and rearmament program would be possibly terminated by 1942-43. “Stalin’s Trap” from the German author Adolf von Thadden, likewise, explains why Hitler was bound to unleash his attack for political and military reasons. Existing today circumstancial evidence (at least so far…) to support any sides, the stakes are high.

When the Führer presented his determination to attack (and ordered the necessary planning) as early as July 1940 (right after the conclussion of the French campaign) the top brass was puzzled and reluctant. The main worry of the High German Command was to open a dreaded “second front”, because Great Britain was cornered but still resisted. The same Great Admiral Raeder tried in vain to persuade Hitler not to attack the USSR in two ocassions, presenting relevant Kriegsmarine reports. But the campaign seemed to have been already decided in the dictator’s head. History proved Raeder being right as Operation Barbarossa turned eventually to a fiasco, but let us not forget that the USA wasn’t still at war and Churchill was helpless in the British isles (only battling the Italians in North Africa). The English Premier had just re-embarked the remains of his BEF (British Expeditionary Force) at the French coastal enclave of Dunkerke, losing all his heavy equipment. The “grey wolves”, the U-Boote, the Kriegsmarine‘s submarines mastered the Atlantic Ocean sinking thousands of tons of much needed supplies for Britain.

Then Adolf Hitler offered and armistice to the British Empire in summer 1940; after all the war against the West had been a non-desired collateral effect of his central European reunification policy. But Prime Minister Winston Churchill promised “blood, toil, tears and sweat” in a moving speech to his Parliament.

Perhaps the most convincing argument to defend the theory of the pre-emptive attack relates to the type of RKKA deployment along the Western USSR regions on the eve of the 22nd of June, 1941. Most of the armour corps (mekhanizirovannye korpusy) were stationed way to the first line along the borders, a certainly unusual fact for a “defensive” deployment; because military logic dictates that the first lines are to be manned by infantry dug out in solid positions, with the task of containing the adversary’s onslaught. Only thereafter comes the armour from the rearguard to counterattack. Likewise a large number of frontal aviation regiments were based too close to the front, as giving the impression the fighters and light bombers were ready to provide support and escort to a future motorized and mechanized offensive. Field Marshall Erwin Rommel in 1944 in full preparation for the Western allied disembark in France insisted on a more conservative deployment, in order not to expose his precious Panzerdivisionen to the initial assault, but, from the safety of the rearguard, wait for the counterattack. However, even if Stalin‘s deployment is considered too exposed, we must bear in mind that since its inception, the RKKA‘s doctrine was mainly offensive. Is it perhaps only due to this fact that Stalin‘s “defensive deployment” adhered to such a doctrine?

Let us briefly review the doctrinal differences between the Wehrmacht and the RKKA. In this respect, Soviet operational planning is in opposition to German military doctrine; whereas the latter stresses the necessity of securing a decisive battle through Blitzkrieg during the opening stages of a campaign identifying the “critical point” (Schwehrpunkt) for a breakthrough and encirclement, the soviet high command develops the concept of “deep-battle”, where an enemy would be annihilated in a series of successive offensive operations over potentially a prolonged period of time. The designing of super-heavy tanks such as the KV series responds to this “deep-battle” need, tanks able to survive for prolonged periods of time behind the enemy’s lines.

Marshall Tukhachevskii
A common belief among the pre-war Soviet leadership was that the Soviet Union was under the threat of encircling capitalist states. By studying recent campaigns and weapons development, these RKKA theorists sought to break the stalemate of positional warfare and restore mobility in the battlefield. They, led by future Marshal of the Soviet Union Mikhail Tukhachevsky, rejected the emphasis placed on obtaining victory through a single decisive battle of annihilation. Their work led to a new conception of waging war that recognized that the accomplishment of strategic objectives could only be achived through the cumulative operational success of successive operations. This led to the creation of a new area of military science called “operational art”.

After the end of the Russian Civil War, Tukhachevsky played a leading role in military reforms and from 1931 managed the rearmament of the RKKA and the establishment of modern military schools. In 1935 he was promoted to marshal of the Soviet Union.
Tukhachevsky was tried with seven other top Red Army commanders in June 1937, during the Stalin’s purges, on charges of conspiracy with Germany. All eight were convicted and executed. In 1988 he was officially rehabilitated.


In any case Stalin since August, 1939 orders a mobilization plan within two years, that will terminate in Summer, 1941 in what at first glance seems to be an offensive deployment. However due to the deficient state of the transportation network (roads, railstock…) at that time this deployment is still to be finished. Not all the projected aerodromes are still combat ready. The ground forces, though, surpass 3 million men along with 15,000 tanks, most of them in forward positions (The Wehrmacht will launch Barbarossa with about 3,500). It is exactly now when Hitler unleashes his assault before Stalin is fully ready. In Hitler‘s mind if the Eastern campaign had to start it had to start now. Once the USSR be defeated, will the Führer retake operations against the British isle.

11th of December, 1941: In a speech regarding the war declaration on the United States of America, the German leader says:

“Already in 1940 it became increasingly clear from month to month that the plans of the men in the Kremlin were aimed at the domination, and thus the destruction, of all of Europe. I have already told the nation of the build-up of Soviet Russian military power in the East during a period when Germany had only a few divisions in the provinces bordering Soviet Russia [after the Polish campaign]. Only a blind person could fail to see that a military build-up of unique world-historical dimensions was being carried out. And this was not in order to protect something that was being threatened, but rather only to attack that which seemed incapable of defense … “

“A truly impressive amount of authentic material is now available that confirms that a Soviet Russian attack was intended…”

Do these words have any real grounds or they are just a mere justifycation of a fait accompli? If this speech has any real grounds at what time Hitler decided to unleash the assault: at the time General Marcks started his planningto in July 1940? And if this evidence became patent so early (still during the battle of France) why Grand Admiral Raeder tried to no avail convince him to not to open a second front and to remark that in no case Stalin would be ready for an aggression until 1942-43? Was therefore Raeder vetoed the access to such sensitive information? If this massive evidence explained by Hitler really existed this became consolidated and along with it the decision for the attack against the USSR sometime during Fall 1940. In the RKKA‘s HQ counterattack and even attack contingency plans were devised. But it is necessary to remark the word “contingency” in the sense of “in case of…”. But if Hitler became acquainted with a “Soviet-Barbarossa” plan that would ignore the Non-Aggression russo-german Pact with the aim of the control of Europe, this is subject to debate.

Would have Stalin attacked Hitler if not the opposite? Let us remember that in regards of the aforementioned Non-Aggression Pact signed in Moscow on the 23rd of August, 1939 between foreign Ministers, Ribbentrop and Molotov, both superpowers rejected any mutual aggression and matter of factly became allies. Furthermore by virtue of this agreement’s secret protocols Estaern Europe was to be shared in spheres of influence between both dictators. Poland, seen by both as a political aberration, created and slipped into the post-WWI European map by the winning powers, was to be overrrun soon. If on the 1st of September, 1939 Hitler invaded western Poland, on the 17th Stalin entered Poland from the East. And then a shocking political statu quo was established: The Third Reich and the USSR took positions standing face to face along common borders. No “buffer” Poland anymore laid between them. Both allies observed each other with distrust…but still allies. The reader must conclude whether this was the logical development of current events or if not…who would be benefitted then for having the future enemy at the gates?


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¿Hitler Contra Stalin?

[English version at the end]


Los Mitos de Barbarroja (III)

Tropas eslovacas en el cruce del río Dnieper al amparo de cortinas de humo.

La Operación “Barbarroja” fue una campaña multinacional liderada por el Tercer Reich. Al decir “multinacional” nos referimos a que hubo diferentes estados participantes al lado del Eje. Naturalmente se asocia a la tradicional idea de la lucha titánica entre Hitler y Stalin, pero de los 3,5 millones de combatientes que el 22 de junio de 1941 asaltaron las fronteras de la URSS a las 03:00 horas, aproximandamente 500.000 soldados vestían un uniforme diferente del de la Wehrmacht. Al ser el frente de batalla tan extenso, desde las aguas del mar Blanco al norte de Finandia hasta las costas del mar Negro al sur, este hecho no podía ser de otra manera. En la reciente historia del Viejo Continente, en especial desde la conclusión de la Primera Guerra Mundial en 1918 hasta 1941, el mapa había cambiado de manera drástica.

Stalin con el mariscal Shaposhnikov en la firma del tratado de no agresión el 23 de agosto de 1939. La firma de este tratado determinará para siempre el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y el futuro de Europa. A pesar de sus antecedentes como oficial zarista, Shaposhnikov sobrevivirá a las purgas en el Ejército Rojo y se ganará el respeto de Stalin, quien de manera particular lo tratará como “Camarada Boris Mikhailovich”,

Adolf Hitler supo aglutinar en esta descomunal campaña las aspiraciones políticas, territoriales y sociales de muchos de los contendientes para constituir un frente común contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Los trazados de las fronteras habían cambiado de manera caprichosa en muchas ocasiones, separando nacionalidades o reuniendo a grupos étnicos rivales en un mismo estado. Por tanto no nos referimos a que todos los países intervinientes (Finlandia, Rumanía, Hungría, Eslovaquia, España, Croacia y tantos otros voluntarios a nivel personal) compartieran el mismo objetivo. Así es. Por ejemplo, la participación española plasmada en la División Española de Voluntarios (“División Azul”) y la “Escuadrilla Azul” no persiguió fines raciales o de conquista territorial u otros sino los puramente ideológicos (destrucción del comunismo). Los finlandeses tuvieron aspiraciones territoriales limitadas, por ejemplo; y otras naciones se “enrolaron” en este hecho de armas por motivos diversos. El Führer alemán presentó al mundo la campaña como una “cruzada contra el bolchevismo” y encontró eco en muchas naciones europeas. Según se iba desarrollando la batalla en el este y la necesidad de más y más soldados se hizo aguda se formaron unidades voluntarias de las Waffen SS en Bélgica, Holanda, países nórdicos, Francia. Incluso británicos se enrolaron. También, mientras la campaña progresaba por tierras de la “Madre Rusia”, hubo otros miles que se unieron: ucranianos y bálticos e incluso rusos se volvieron contra Stalin.

La embestida del Eje encontró cierto apoyo popular en las regiones más occidentales de la URSS, principalmente en el oeste de Ucrania y repúblicas bálticas. No obstante conforme la ofensiva se internó más hacia el corazón de Rusia, la hostilidaad de civiles y resistencia del Ejército Rojo se hizo más y más patente. En las filas estalinistas combatieron multitud de diferentes grupos étnicos (no sólo rusos), al ser la URSS un gigantesco estado multicultural. Cuando se habla de “rusos”, más bien habría que referirse a “soviéticos”, acepción más genérica que engloba a todos los ciudadanos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. No se debe atribuir completamente al régimen a Moscú el mérito de haber podido aglutinar bajo un mando único la volutad de resistencia del pueblo (militares y civiles), sino que en gran medida se explica por al tradicional arraigo de la población a su tierra. Al igual que en la campaña napoleónica de 1812, este sentimiento de arraigo exaltó dicha voluntad de resistencia que convirtió esta lucha titánica en algo singularmente dramático.

Continuará…

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[English version]

Myths of Barbarossa

THIRD myth: HITLER vs. STALIN?

 

First Slovak Republic propaganda poster. “Crusaders of a new Europe against ziobolshevic madness.”

Operation Barbarossa was as a matter of fact a multinational campaign lead by the Third Reich. With this word “multinational” we mean that there were other participant states joining the Axis struggle. Traditionally we think about the classical titanic duel between Hitler against Stalin, but from the initial 3,5 million troops that at 03:00 hours, 22nd of June 1941 assaulted the USSR borders, about 500,000 soldiers did not wear Wehrmacht uniforms. Being the frontline amazingly long, from the White Sea (North of Finland) to the shores of the Black Sea (Romanian coast) this fact couldn’t be otherwise. In the recent History of the Old Continent, especially since the end of World War I in 1918 until 1941, the map had changed too dramatically.

Léon Degrelle leaving the draft office for the Wallonian Legion in the summer of 1941. When Germany assaults the Soviet Union on the 22nd of June, 1941 Adolf Hitler will call for a ‘Crusade against Bolshevism’. Over 1000 Walloons will volunteer almost immediately, among them Degrelle himself. Pleased at having such an important figure, and as the leader of the Rexists, the Germans will grant Degrelle permission to raise a Waffen SS unit comprised only of Belgian volunteers, the Corps Franc Wallonie or Legion Wallonie. Degrelle and his supporters were fiercely anticommunist, anti-Semitic and antibourgeois and quickly capitalized not only on internal ethnic tensions within Belgium but also on the population’s widespread dissatisfaction with the nation’s governing parties.

Adolf Hitler managed to agglutinate in this enormous campaign different political, territorial and social aspirations of many of the combatants in order to build a common front against the Union of Soviet Socialist Republics. The shape of the borders had changed too capriciously in many occasions dividing nations or reuniting rival ethnics into single new states. Consequently we don’t mean that all the participating countries (Finland, Romania, Hungary, Slovakia, Croatia and many other volunteers) fought after the same objective. For instance, the Spanish contribution (División Española de Voluntarios or “Blue Division” and the “Blue Squadron”) did not pursue racial or territorial conquest, but purely ideologic (annihilation of Communism). The Finnish, for instance, had limited territorial demands; and other nations “enlisted” in this operation for various reasons. The German Führer presented Operation Barbarossa as a “crusade against Bolshevism” and found support in many European countries. As the battle in the East progressed and the need for more soldiers became acute, volunteer foreign Waffen SS units were formed from Belgium, Holland, Nordic countries, France, even Great Britain…While the hitlerite armies advanced throghout Mother Russia thousands joined too: Ukranians, Baltics…even Russians decided to fight Stalin.

 

The Axis onslaught met some popular support in the mostwestern regions of the USSR, especially those of the Ukraine and the Baltic Republics. Relentlessly and as long as the ofensive drove deeper into the heart of Russia, the hostility of civilians and the RKKA (Red Army of Workers and Peasants) became patent. In the Stalinist ranks fought many different ethnical groups, being the USSR a gigantic multicultural state. When we talk about “Russians”, we should more correctly refer to “Soviets”, a more ample name that encompases all the citizens of the Union of Soviet Socialist Republics. In this author’s opinion, it was not only the merit of Moscow’s regime to agglutinate the military and civilians (partisans) under Stalin’s command the will to resist the invaders, but the traditional deep-rooted character of the inhabitants into “Mother Russia”. This feeling, as it already happened during the Napoleon campaign in 1812, ignited this will of victory and resistance that transformed this titanic struggle in something dramatic.

Partisans near a Junkers Ju-52 wreck. The action of these groups of guerrillas was not at all negligible as they harrassed the rearguards, ambushed detachments of troops, demolished war infraestructure, attacked convoys and raildroads, hampering the free flow of much needed Wehrmacht logistics into the front. Using hit-and-go tactics these groups (unorganized at the beginning of operation Barbarossa), were comprised of civilians and Red Army troops cut out from their lines and operated from the safety of the endless masses of woods of “Mother Russia”.


To be continued…

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El Exótico Frente Ruso

[English version at the end]


Los Mitos de Barbarroja (II)

Centinela de la D.E.V. División Española de Voluntarios (División “Azul”) en el frente del río Volkhov en 1941. Las extremas condiciones climáticas a las que los contendientes están sumidos son uno de las factores cruciales de la estrategia militar en este vasto teatro de operaciones.

La propaganda de guerra en forma de literatura, cine y otros medios publicada en los años del conflicto 1939-45 y todas las miles de obras de rigor escritas, pero sin el contrapunto de aquellas publicadas tras el Telón de Acero, han calado de tal forma en Occidente que han desvirtuado la importancia la Operación Barbarroja y de toda la posterior guerra en el este, hasta la toma de Berlin por los soviéticos Zhukov y Koniev en mayo de 1945. La imagen de tal hecho de armas ha quedado sumida en una especie de campaña cruel y exótica, pero de consecuencias menores en el devenir de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Esta imagen es tan incorrecta como injusta.

En el mundo actual donde el constante bombardeo informativo crea corrientes de pensamiento parciales (con intención y sin ella), reconocemos a los aliados occidentales (principalmente los EE.UU. y Gran Bretaña) como los actores principales de la derrota de Adolf Hitler y su régimen nacional-socialista. Pero si profundizamos y vamos más allá de los atractivos de la historia “hollywoodiense”, hallamos otros datos y cifras aplastantes. La Segunda Guerra Mundial le costó a los EE.UU. (en todos los teatros de operaciones) medio millón de hombres. Los soviéticos perdieron una cifra tan astronómica como difícil de imaginar y calcular. Sobrepasa los 20 millones.

Es en los campos de batalla de la Europa oriental, desde las puertas de Moscú, las montañas del Cáucaso y las aguas del caudaloso Volga (Stalingrado) hasta las calles de Berlín donde la Segunda Guerra Mundial se resolvió en Europa. Y este hecho, iniciado con la operación de invasión del 22 de junio de 1941 (Operación Barbarroja), cambió para siempre la historia del viejo continente y por consiguiente del mundo entero. Las estructuras en las que apoyamos nuestra actual civilización nacen de aquellos resultados.

El Acuerdo de Préstamo y Arriendo (Lend-Lease Act) es el nombre del programa en virtud del cual los Estados Unidos de América suministran al Reino Unido, la Unión Soviética, China, Francia y otras naciones aliadas material de guerra entre 1941 y 1945, a cambio de que, en el caso de Gran Bretaña, permitiera a EE.UU. construir bases militares en Terranova, Bermudas, y las Indias Occidentales Británicas.
Comienza en marzo de 1941. Un total de 50.100 millones de dólares es el monto de los suministros que se entregarán: 31.400 millones a Gran Bretaña, 11.300 millones a la URSS, 3.200 millones a Francia y 1.600 millones a China.

El lector podría preguntarse a la luz de estos párrafos “¿La entrada entonces de los EE.UU. en el conflicto no fue determinante?” (recordemos que no fue hasta diciembre de 1941 cuando el coloso americano entró en la guerra). O preguntado de otro modo “¿Stalin se las hubiera bastado para derrotar a Hitler en solitario?”. Contestar a esto entra dentro de la historia-ficción, pero lo que es indudable es que el desarrollo de la batalla hubiera sido distinto (y nuestro actual mundo). Dejémoslo ahí.

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Myths of Barbarossa

Second myth: The exotic Russian front

The war propaganda as literature, motion pictures or as many other means during the years of the 1939-45 conflict and the tons of rigorous works, however written without the counterbalance of those published behind the “Iron Curtain”, have modelled the Western opinion about this issue. These books have biased the conception of the importance of Operation Barbarossa and the rest of the Eastern Front combat until the seizing of Berlin in May, 1945, by Zhukov and Koniev. The image of such a feat of arms has been rendered to an exotic and cruel campaing, but minor in the aftermath of World War II in Europe. This image is as inaccurate as unfair.

Subject to debate “who contributed the most” to the victory in Europe, the impossibility to access Red Army files to Western scholars until late 90’s, has biased the perception of the USSR war effort in the West.

In the present world where the relentless mass media shape our mindsets (with and without a purpose), we have accepted the Western allies (mainly the USA and Britain) as the main actors of Adolf Hitler’s defeat. But if we research deeper beyond the attractiveness of the Hollywood-made history, we find other crushing data. The USA lost in World War II around half a million men in action (in all theatres of operation). The Soviet Union lost a figure as astonishing as difficult to imagine and calculate. It exceeds 20 million.

It is in the vast Eastern European battlefields, from the gates of Moscow, the Caucasus mountains and the waters of the mighty Volga (Stalingrad) to the streets of Berlin where World War II was resolved in Europe. And this feat that commenced on the 22nd of June, 1941 (Operation Barbarossa), shaped forever the History of the Old Continent and therefore of the rest of the world. Today’s structures that support our present civilization date back from those results.

After the fall of France in 1940 President Rooselvelt feels the need to help Great Britain in her struggle against the Third Reich. Up to now and according to the standing US laws the British are bound to pay cash for any purchase of war materiel (“Cash and carry”). Churchill’s urgent demands press the US Congress under President Roosevelt’s influence to pass the Lend-Lease Act in March 1941. This law grants Roosevelt the authority to help any nation whose defense is considered vital for the safety of the United States of America and in return to accept any form of payment considered satisfactory. This law benefits Great Britain and other Commonwealth members (63% of the totals) as long as other warring states. Among the latter the USSR will receive 22% of the totals. The Lend-Lease program will provide with around 8% of the total equipment and material used by the USSR during the war. A motor highway will be built across Iran and the trans-Iranian railway into a major artery for moving lend-lease supplies from the Persian Gulf to Russia. Some facts and figures:
Airplanes: 12.161
Aviation fuel: 476,000 tons
Armoured vehicles: 22,800 (12,000 tanks)
Vehicles: 409.526
Submachine guns: 112.293
Explosives: 325.784 tons
Locomotives and other railstock: 13.041

The reader is possibly wondering at this stage “Wasn’t the participation of the USA in the conflict determining enough?” (let us remember that it wasn’t until December, 1941, when the American colossus joined the war). In other words “Would have managed Stalin himself to defeat Adolf Hitler?”. The answer to this question belongs to history-fiction, but undoubtedly the development of the battle would have been otherwise (and our present world). Food for thought.


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¿Una Campaña sin Objetivo?

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Los Mitos de Barbarroja (I)

Dos muchachos de las Juventudes Hitlerianas con un ejemplar de la obra ideológica de Adolf Hitler “Mein Kampf” (Mi Lucha). Escrita durante su cautiverio tras el fallido golpe en Múnich el 8 de noviembre de 1923, describe su línea de pensamiento ideológico a través de sus años de juventud en Austria y posteriormente como activista político en Alemania. Conceptos como el “Espacio Vital” y su inadversión por judíos y bolcheviques determinarán los futuros acontecimentos militares de la Segunda Guerra Mundial.

En el 22 de junio de 1941 se produjo un hecho de armas tan grande en sí mismo como lo fueron las consecuencias que se derivaron de él. Y de la misma forma fue tan crucial como ha sido minusvalorado en Occidente. Se trata del Unternehmen (operación) “Barbarossa”, o la campaña de invasión de la Unión Soviética llevada a cabo por el Tercer Reich y aliados del Eje.

Cuando uno hace un análisis, incluso superficial de la escala de la batalla del este de Europa entre los años 1941 y 1945, no tiene más remedio que preguntarse sobre el “porqué” y el “cómo”. Vamos a responder a estas preguntas en este y siguientes artículos y concluir cómo esta campaña y sus consecuencias han quedado eclipsadas por “toneladas” de información no contrastada, escrita tras el devastador conflicto global llamado Segunda Guerra Mundial.

Como consecuencia de la “Guerra Fría”, en la que los entonces rivales fueron antiguos aliados contra la Alemania nacional-socialista, el mundo perdió la posibilidad de conocer en profundidad este hecho de armas decisivo, que indudablemente decidió la Guerra Mundial en Europa. El “porqué” de la Operación “Barbarroja” ha quedado sumido en una neblina de propaganda y después de gran desconocimiento que lo explica simplemente como un acto psicótico del hombre más odiado de la historia, Adolf Hitler. Sobre el “cómo” se realizó con un ejército de más de 3,5 millones de combatientes (no sólo alemanes), al no entenderse bien el porqué, las operaciones, la estrategia, la táctica, y los objetivos de la operación han quedado calificados de irracionales poco más o menos. Es decir, la guerra en el este se recuerda en nuestros días tan devastadora como carente de sentido. Y se ha perdido el concepto de que la Segunda Guerra Mundial en Europa se decidió en los campos de batalla orientales del viejo continente. No debe el lector pensar que el autor de estas líneas pretender justificar tamaña debacle, sino, al margen de consideraciones éticas o morales, explicar algo del “porqué” y del “cómo”. Pasemos a entenderla y a desterrar los mitos que la envuelven.

La declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia a Alemania tras el Fall Weiss (Plan “Blanco” u operación de invasión de Polonia) abrió un frente de lucha no deseado y temido por el caudillo alemán. Volver a las trincheras después de la Gran Guerra (1914-18) contra los occidentales no era en realidad su deseo. Su “guerra” estaba ya gestándose desde el momento en que escribió su ideario político “Mein Kampf” (“Mi Lucha”) en los años 20. La batalla en el este europeo estaba predestinada en su visión para un pueblo, el germano, en su mayor parte habitando en el mermado estado alemán tras la Primera Guerra Mundial. Pero la etnia alemana también había quedado dispersa por otras áreas centroeuropeas que habían sido incorporadas forzosamente a otros estados. La doctrina hitleriana, el nacional-socialismo, a diferencia del socialismo soviético, era una doctrina de ámbito nacionalista y no internacionalista y aspiraba a la reunificación de todos estos pueblos y territorios dispersos a los que me refiero. Con un censo de más de 70 millones de germano-parlantes, el dictador alemán concluyó que la única vía para garantizar la supervivencia futura de tal masa humana, racial y culturalmente homogénea, no era otra que la expansión de su territorio. A esto se refirió con Lebensraum o espacio vital. En el mismo momento de la definición de este concepto se pusieron los cimientos del futuro conflicto contra la Unión Soviética.

Mapa de Europa con las áreas de influencia deseadas por el Tercer Reich para la expansión de la etnia germana. En color rojo y rosa está representada la partición del estado polaco entre Alemania y la Unión Soviética.

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Myths of Barbarossa

An objectiveless campaign?

The humble origins of the German Chancellor along with his dire experiences as a young artist in Vienna will define his social and political mindset that will cristalize, after his participation in WWI, in a book. This, “Mein Kampf” will focus on anti-Semitism and anti-Communism, making these groups responsible of Germany’s defeat in the Great War (1914-18) and the following economic debacle in the 20’s.

On the 22nd of June, 1941, a great feat of arms took place with enormous consequences that impacted the deriving History. But as massive as it was this campaing it has somehow been understimated in the West. It is the Unternehmen “Barbarossa”, Operation “Barbarossa” or the attack plan against the Union of Soviet Socialist Republics carried out by the Third Reich and her Axis allies.

When the scholar analyzes even superficially the scale of the battle in Eastern Europe between the years 1941 and 1945, he feels the need to answer two unavoidable questions: “why” and “how”. We will strive to answer both of them and conclude how this military feat have been misinterpretated by “tons” of single-sided information, written after the devastating conflict called World War II.

As a consequence of the “Cold War”, that is the one held for more than 30 years by the old allies against National-Socialist Germany, the world lost the opportunity to know in-depth this decisive feat of arms that undoubtedly determined the Second World War in the Old Continent along with its derived effects for the coming years. The “why” of operation Barbarossa has been biased by the mist of propaganda at first and plunged into ignorance later. These have explained this campaign as a mere psychopathic product of Adolf Hitler. About “how” it could have been carried out by a 3,5 million men army (not only Germans), as the “why” is not fully comprehended, the operations, strategy, tactics and the objectives of the battle have been rendered to irrational. Therefore the war in the East is approached nowadays as devastating as meaningless. The reader must not conclude at this stage that the author of these lines strives to legitimate such a debacle, but, regardless of moral or ethic considerations, to explain somthing about the “why” and “how”. Let us understand it in order to debug its myths.

Pre-WWII ethnical European map. In light and dark pink shaded areas German ethnics are depicted.

The war declarations of Great Britain and France on Germany after the commencement of Fall Weiss (Plan “White” or the Poland invasion campaign) opened a non-desired new front to the West, certainly feared by the German leader. It was not his desire to get back to the trenches of the Great War (1914-18) versus his old adversaries. His war was different if any. His war was already brewed at the moment he wrote his political ideary “Mein Kampf” (“My struggle”) in the 20’s. In his vision the battle in the East was predestinate for his people, the ethnic Germans, most of them living in the post World War I maimed German state. But others have been left out throughout all Central Europe, now belonging to other states. The Hitlerite doctrine, the National-Socialism, opposing the Soviet Socialism, was a national doctrine and not and INTER-national one and as such seeked a reunification of these people and the lands that contained them. Under a census of more than 70 million German-speakers, the dictator estimated that the only hope of survival for such a culturally and racially homogenous human mass demanded an expansion of its territory. This is what the word Lebensraum of vital space means. At the very same moment this concept was defined he was laying the foundations of the future conflict against the Soviet Union.

German WWII poster, advertising the expanded German Reich. Poland and Czechoslovakia are mentioned

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Berlín 1940: El Último Desencuentro y la Antesala de Barbarroja

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Finlandia y Turquía

El Camino a la Guerra (VII)



En el otoño de 1940 los aliados del Pacto de No Agresión, Alemania y la URSS (comprometidos en agosto del año pasado), han pasado de una sincronización perfectamente engrasada a sufrir importantes desencuentros de índole estratégico. En el transcurso de algo más de este año que transcurre se han llevado a cabo políticas de hechos consumados que han enturbiado el entendimiento entre ambas potencias.

Tras tres semanas en Berlín, el conde von Schulenburg, embajador alemán en la Unión Soviética, regresa a la capital de la URSS no sin antes haber mantenido conversaciones con su jefe, el ministro de asuntos exteriores, Joachim von Ribbentrop. Es el 15 de Octubre de 1940. El diplomático deja claro a su superior que en su opinión no sólo es este enturbiamiento de relaciones achacable a Iosif Stalin, sino que Alemania también debe reconocer sus “hechos consumados”, como las garantías de defensa otorgadas a Rumanía, las negociaciones con Finlandia o la signatura del Pacto Tripartito. Schulenburg mantiene que es primordial ahora en aras a volver a los tradicionales cauces de colaboración con Moscú, dar pruebas de amistad.

El germano regresa pues a la capital soviética con instrucciones precisas de justificar el envío de tropas a Rumanía, transigir en la medida de lo posible con las aspiraciones soviéticas en el Danubio, mediar en las difíciles relaciones entre Japón y la URSS y conciliar los intereses del Pacto Tripartito con los del gigante comunista. Además se quiere desviar la atención de Stalin hacia el Golfo Pérsico e Irán, para debilitar en lo posible la posición británica en la zona. En síntesis, Alemania desea tranquilizar a la URSS al mismo tiempo que atreaerla hacia el ámbito del Eje.

Entretanto, en la cúspide de su poder Hitler se encuentra con Franco el 23 y con Pétain el 24 de octubre. En este momento el caudillo alemán está convencido de atraer a Stalin al lado del Eje. Una vez llegado a Francia para los encuentros él es consciente de que sus propuestas han tenido una buena acogida, primero por Molotov y segundo por Stalin. En conversaciones con Franco en Hendaya le dice: “Inglaterra está equivocada abrigando esperanzas para con Rusia. Si Rusia abandona su actual rol pasivo, podría perfectamente venir a nuestro lado.”

El asunto finés es uno de esos “hechos consumados”. En una conversación el 26 de septiembre de 1940 con el diplomático germano, el ministro de exteriores de la URSS, Vyacheslav Molotov, le revela sus sospechas sobre un desconocido acuerdo germano-finlandés y demanda ver los términos por escrito del mismo incluyendo las cláusulas secretas. Molotov justifica su recelo por un obvio comunicado de Berlín a la agencia United Press (que ha sido radiado), que anuncia que tropas del Reich han desembarcado en el puerto finlandés de Vaasa. Insiste en más explicaciones sobre la presencia de estas tropas de la Wehrmacht en Finlandia, una nación que quedaría bajo la acordada esfera de influencia soviética por el tratado ruso-alemán de agosto de 1939. De hecho el Reich está entregando armamento a Finlandia desde el mes de agosto pasado. Cuando realice su visita programada a Berlín en noviembre próximo, Molotov de nuevo abundará, esta vez ante Adolf Hitler, sobre la necesidad de retirar tal contingente.

Alemania, habiendo efectivamente obtenido derecho de tránsito de una agrupación militar hacia Kirkenes (Noruega), hace ver que sólo es un acuerdo provisional que cesará en cuanto las operaciones militares británicas en suelo noruego terminen. Pero Stalin desconfía y Molotov así lo expresa. De hecho 10 días antes, el 2 de noviembre por vez primera el gobierno soviético (Mikoyan) pone en evidencia las entregas de armas alemanas a Finlandia ¿Trama Hitler algún tipo de agresión contra la URSS por su flanco más septentrional? Molotov ignora que ya desde el mes de septiembre se han producido conversaciones auspiciadas por el Oberst Horst Rössing (agregado militar en Helsinki) en el cuartel general del Führer en Berlín, con el general de brigada finés Paavo Juho Talvela, plenipotenciario del mariscal Mannerheim, sobre un futuro planeamiento de operaciones combinadas contra la URSS.

El 2 de octubre de 1940, Molotov recibe contestación sobre el asunto a través de la embajada del Tercer Reich en Moscú: Se afirma que el acuerdo germano-finés sólo se refiere a una cuestión técnica de índole militar sin más implicaciones políticas. Que justo después de un entendimiento similar con Suecia sobre un transporte análogo a través de territorio de este último hacia las áreas de Oslo, Trondheim y Narvik, se obtiene este nuevo permiso de paso de Finlandia hacia la región de Kirkenes. Dicha zona, que necesita ser defendida contra el hostigamiento británico y debido al minado de la Royal Navy, sólo puede ser accedida por tierra y cruzando territorio Finlandés. Se añade que el transporte se ha efectuado a través de Uleaborg y Vaasa y no así por Pori. A la vista del mero aspecto técnico naturalmente se expresa que no se ha visto razón para notificar al gobierno soviético sobre el asunto. Finalmente se aclara que el acuerdo con Finlandia se ha alcanzado por un mero intercambio de notas, cuyo texto se adjunta en 4 puntos: 1.- El gobierno Finlandés, bajo petición del gobierno del Reich, autoriza el paso de transporte de material con personal de escolta desde los puertos septentrionales del Mar Báltico hacia Rovaniemi y la carretera del Océano Ártico hacia Kirkenes en el norte de Noruega. 2.- El gobierno del Reich alemán debidamente deberá especificar al gobierno finés los puertos seleccionados de desembarque, el número de navíos de transporte, las fechas de partida y arribada y las etapas programadas de tránsito en el norte de Finlandia. 3.- El gobierno del Reich alemán deberá notificar al gobierno finlandés al menos con un día de antelación el arribo de los barcos de transporte. 4.- El armamento será expedido aparte separado de las tropas en contenedores de carga. Se llegará a un acuerdo especial relativo al número de oficiales y soldados para labores de guardia de los contenedores de carga que porten armamento.

El 12 de noviembre de 1940 se produce la anunciada visita a bombo y platillo del enviado de Stalin al Reich, Vyacheslav Molotov. Al día siguiente en audiencia con Hitler, el soviético le escucha insistentemente la necesidad de un imperioso acuerdo para dividir al imperio británico. Molotov por su parte contesta que debe de haber primero un reconocimiento de los intereses de la URSS sobre Finlandia y los Balcanes. Entonces continúa con una lista de intereses soviéticos y demandas en Europa. Ya dejando de lado el asunto finlandés, ampliamente tratado con el Führer sin un acercamiento de posiciones, enfatiza que Rusia tiene intereses en Rumanía (recordemos que la Besarabia y la Bucovina ya han sido ocupados por tropas del RKKA en junio-julio pasados y la Misión Militar Alemana ya ha puesto pie en el resto de Rumanía), Hungría, Yugoslavia y Grecia. El ruso prosigue deseando un estrechamiento de relaciones con Bulgaria en virtud de un pacto de asistencia mutua. Continúa con el asunto polaco también. Por último, el diplomático de Moscú deja claro que la neutralidad de Suecia debe ser respetada para garantizar un paso libre desde el Mar Báltico al Mar del Norte a través de los estrechos daneses.

13 de noviembre de 1940. Cumbre en Berlín germano-soviética. Esta quedará no resuelta poniéndose de manifiesto la divergencia de intereses de ambas potencias. Molotov (izda.) es recibido por Adolf Hitler.

Pero el asunto sueco no es en realidad el último punto de la agenda. Queda Turquía, o mejor dicho, los estrechos que unen el Mediterráneo con el mar Negro, el Bósforo y los Dardanelos. El enviado del Kremlin ante Adolf Hitler afirma que Rusia estaría encantada de expandirse en dirección a Irán como este le pide, pero que es necesario primero tratar estos temas con más profundidad. Acerca de los Dardanelos, dice que necesita más que garantías sobre el papel.

Una vez de vuelta a la capital de la Unión Soviética y tras haber departido con su jefe, Iosif Stalin, se hace saber al embajador alemán, von Schulenburg, que la URSS está lista para unirse al Pacto entre el Reich, Italia y Japón, es decir constituir el Pacto Cuatripartito, pero que hay unas condiciones previas: a) La retirada de tropas de la Wehrmacht de territorio finés, b) El establecimiento de una base soviética cuyo radio de operación englobe los estrechos del Bósforo, c) Y que Japón renuncie a las concesiones de la parte septentrional de la isla de Sakhalin conseguidas tras la derrota rusa en 1905.

El 22 de septiembre de 1940, el gobernador del condado de Vaasa, Jalo Lahdensuo, y el jefe de policía anuncian que tropas alemanas han desembarcado la noche anterior en Vaasa y Oulu.
El acercamiento a Alemania tras la Guerra de Invierno contra la URSS sompe el aislamiento de la joven nación, pues Alemania estaba unida hasta ese momento con la URSS. El mariscal Mannerheim reconoce que de no haberse dado estos acuerdos con Alemania, a finales de 1940 Finlandia habría caido víctima de la URSS. No obstante, este acercamiento supone a la vez un daño en sus relaciones con Gran Bretaña y los EE.UU.

Es especialmente en el punto b) anterior, en los estrechos del Bósforo y Dardanelos, donde las políticas expansionistas de ambos imperios chocan irremisiblemente. Remontémonos ahora 132 años en el tiempo a la reunión en Erfurt entre el Zar Alejandro I y Napoleón (1808). Parecen los presentes acontecimientos una repetición de un encuentro malogrado en el que la suerte de Europa se repartía en una mesa de negociación. Allí el ruso y el francés decidían sobre el destino de Turquía, sobre quién sería el dueño del Danubio, quién dominaría los Balcanes, Egipto y ostentaría el control de Constantinopla (“la llave del Mundo” que llamó el corso). Napoleón, a la vez que alimentaba la imaginación del Zar con ambiciosos planes exigía cada vez más condiciones a la común empresa, limitando los beneficios que el imperio ruso pudiera obtener a cambio de asegurar vía libre a la Francia imperial para penetrar en el Asia Menor y la India. Erfurt quedó inclonclusa, tal y como la reunión de Berlín de noviembre de 1940.

¿Por qué?

¿Cómo podía Rusia, la actual Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas resignarse a perder las “llaves del mundo” y verse circunscrita a un mar interior (mar Negro) y dejar este derecho de paso a un nuevo imperio en plena expansión? ¿Y cómo podría Adolf Hitler permitir que un gigante le cerrara el paso hacia Asia (los recursos de Oriente Medio y la India) y África, permitiéndole desplegar un poderío militar en el Mediterráneo en sustitución del que ostenta en 1940 la Royal Navy?

En cuanto a los Dardanelos, Alemania está a favor de una revisión de la convención de Montreux de 1936 (Turquía ostenta el control pleno de los estrechos del Bósforo y Dardanelos para regular el tránsito de buques de guerra de otros Estados, a cambio de garantizar libre tránsito de naves civiles en tiempo de paz) que facilitara en acceso de Rusia al Mediterráneo y cerrar a su vez el mar Negro a armadas extranjeras; pero aceptar bases soviéticas en los estrechos es algo con lo que Alemania no transigirá.

23 de octubre de 1940. En el encuentro en Hendaya con Franco Hitler está en el apogeo de su poder. En la estación de tren donde conversan durante 12 horas el Führer le comunica que Inglaterra está equivocada esperando algún acercamiento de Rusia porque de romper la URSS su política de pasividad, esta indudablemente se decantará hacia del Eje.

Es difícil saber si tras la reunión de Berlín el líder alemán ya ha reconocido para sí mismo que el expansionismo del Tercer Reich no puede seguir una vía paralela al del imperialismo soviético. Del mismo modo Vyacheslav Molotov quizás haya llegado a la misma conclusión y reconocido para sus adentros que los destinos de Alemania y la URSS colisionarán tarde o temprano. De cualquier forma Moscú queda a la espera de la decisión final de Hitler. ¿Cederá este a las demandas rusas para la firma del Pacto Cuatripartito o la guerra ya sólo será cuestión de tiempo…?

Todo esto acontece pues en otoño de 1940. No hay posibilidad de operaciones militares de envergadura tanto contra Gran Bretaña o la URSS en los Balcanes o el Mediterráneo, al menos hasta la siguiente primavera. Hitler, a pesar de sus sentimientos, línea ideológica o conclusiones después del encuentro con Molotov, tendrá semanas o unos meses para decidirse. Y de esta decisión dependerá el desarrollo de la guerra y de toda la situación mundial. ¿Pero y porqué sólo unos pocos meses? ¿Teme Alemania una agresión militar de Stalin a medio plazo? En una reunión entre el almirante Raeder y el Führer mantenida el 26 de septiembre de 1940 (justo antes de la firma del Pacto Tripartito), el jefe de la Kriegsmarine estima que sería posible evitar un enfrentamiento futuro con los soviéticos de llevar a cabo una operación a gran escala para controlar el Mediterráneo oriental y Oriente Próximo, con el objeto de asestar un golpe fatal al imperio británico. Adolf Hitler asiente. El almirante Raeder escribirá que es preciso alentar a Rusia a avanzar hacia Irán y la India, para buscar una salida al Océano Índico, una posición geoestratégica indudablemente más vital que sus asentamientos del Mar Báltico. Esto tendría un doble beneficio para Alemania: desviar a la URSS de los intereses directos del Reich y enfrentar finalmente a Stalin contra el imperio de Churchill.

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[English version]

The Road to War (VII)

Finland and Turkey

Berlin 1940: The last disagreement and Barbarossa’s prelude



In Autumn 1940 the Pact of Non-Agression allies, Germany and Russia, which bound them since August last year, have transitioned from a perfectly fine-tuned agreement to severe strategic misunderstandings. During the course of this year “fait accompli” have taken place that have marred the russo-german collaboration.

After passing three weeks in Berlin, Count von Schulenburg, the German Ambassador to Berlin, returns to the USSR capital city after having had conversations with his boss, the Reich’s Minister of Foreign Affairs, Joachim von Ribbentrop. It is the 15th of October, 1940. The Ambassador makes himself clear about the deteriorating relations to blame not only Stalin. Germany has her part on it too, like granted defence guarantees to Romania, agreements with Finland or the Tripartite Pact. Schulenburg remarks that it is of paramount importance to prove true friendship with the Soviets in order to return to a good understanding.

The German diplomat returns to the Soviet capital city with clear instructions to justify the military mission in Romania, to give in as reasonably possible with the Soviet aspirations in the Danube, to intercede between the diffult Japanese Soviet relations and to reconcile the Tripartite Pact interests with those of the USSR. On top of that Hitler wishes to deviate Stalin’s focus to the Persian Gulf and Iran to weaken Britain’s position in the region. In essence Germany wishes to reassure Russia and at the same time to attract her to the Tripartite Pact’s sphere.

In the meantime Hitler meets Franco on the 23rd and Pétain on the 24th of October, he had decided to try to secure Russia’s adherence to the Three-Power Pact with, as he thought, a good chance of succeeding. When he travels to France for the meetings he already knows that his advances have had a favourable reception, first from Molotov and then from Stalin. In his conversation with Franco at Hendaye he tells him: “England is wrong to place any hope in Russia. If Russia were to abandon her passive role, she would at least come over to the German side.”

Field Marshall Mannerheim with Prime Minister Ryti and Adolf Hitler. In spite of this picture corresponding to 1942, already in 1940 Mannerheim recognizes the need to approach the German in order to guarantee Finnish sovereignity.

In the summer of 1940, Germany’s occupation of Norway forces the Führer to transfer troops and munitions by sea and through the neutral countries of Sweden and Finland. The most convenient route to northernmost Norway was a rough truck road that passed through Finland. Diplomatic relations between Finland and the Third Reich greatly improved after the 1939-40 Winter War versus the USSR, even though Germany backed the Soviet Union and on the 18th of August an agreement was reached to allow Germany to set up supporting bases along the long Arctic truck road. The negotiations were held between the Finnish military and Hermann Göring‘s personal emissary Josef Veltjens. This was kept secret until the Wehrmacht arrived in the port of Vaasa on the 21st of September, 1940.

The Finnish question is one of those “fait accompli”. In conversations with the German diplomat on the 26th of September Vyacheslav Molotov unveils his suspicions about some unknown agreement between Germany and Finland. He demands to see its written terms including the secret protocols. Molotov justifies his distrust after a Berlin communiqué (radioed) announcing that the Wehrmacht has landed in the Finnish port of Vaasa. He insists on more explanations over the presence of these troops in Finland, a nation that would lay under the Soviet sphere of influence in accordance to the russo-german treaty of August, 1939. As a matter of fact the Third Reich is delivering weapons to Finland since August, 1940. When the Soviet Minister of Foreign Affairs visits Berlin on the next November he will again repeat, this time before Adolf Hitler, demands to withdraw this troops.

Germany matter of factly has received transit rights for a military contingent towards Kirkenes (Norway) and states that it is just a temporary deal to expire as soon as British military operations over Norway cease. But Stalin suspects and Molotov so expresess this concern. In fact just 10 days before, on the 2nd of November the Soviet government (Mikoyan) for the first time proves the delivery of weapons to Finland ¿Is Hitler preparing some kind of aggression against the USSR on her northernmost flank? Molotov ignores that since September there have been conversations hosted by Oberst Horst Rössing (German military attaché in Helsinki) at Hitler’s headquarters in Berlin with the Finnish Major General Paavo Juho Talvela, Marshall Mannerheim’s envoy. All regarding the future planning of military combined operations against the USSR.

On the 2nd of October, 1940, Molotov receives an answer via the Third Reich’s embassy in Moscow: The finno-german agreement it is just a military technical issue without further political implications. It is stated that just after a similar understanding with Sweden for troop transit to Oslo, Trondheim and Narvik, this is a new permission obtained by Finland to transit towards Kirkenes. The note adds that the enclave needs to be defended against British action and due to the Royal Navy mining of the waters it neeeds to be approached by land across Finland. The note finishes explaining that the trasport has been carried out through Uleaborg and Vaasa, but not through Pori. Under a mere technical aspect the Germans state that there is no real reason to notify the Soviet government about it. Finally the note clarifies 4 points: 1.- The Finnish government, under the Reich’s petition, authorizes the transit of special materiel along with escort personnel from the Northern Baltic Sea ports towards Rovaniemi and the Arctic Ocean road to Kirkernes on the North of Norway. 2.- The German government is to especify to the Finnish government the chosen disembarkment ports, the number of vessels, the dates of departure and arrival and the stages needed for the transit across Northern Finland. 3.- The Reich must notify the Finnish government at least a day ahead the arrival of the transport vessels. 4.- The weaponry will be shipped apart from the troops in cargo crates. There will be a special agreement in regards of the number of officers and soldiers for the escort service of the crates containing the weapons.

With great fanfare on the 12th of November, 1940, Vyacheslav Molotov arrives in Berlin. The next day, the Soviet meets Hitler and listens to urgent pleas of the necessity to divide the British Empire. Molotov answers that there should be in the first place a recognition of USSR interests over Finland and the Balkans. Thereafter the latter discloses a list of demands in Europe. But leaving the Finnish question that has been largely discussed with the Führer to no avail, he remarks that Russia has interests over Romania (let’s remember that either the Bessarabia and Bukovina have been occupied last June-July and the German Military Mission has already arrived in Romania as well), Hungary, Yugoslavia and Greece. The Russian diplomat continues wishing tightening relations with Bulgaria thanks to a mutual assistance pact. Lastly the Polish affairs are dealt too. Molotov still makes it clear that the Sweden neutrality must be respected in order to guarantee free passage from the Baltic to the North Sea through the Dannish corridors.

However the Swedish matters are not the last issue in the agenda. It still remains Turkey, or more accurately, the straights that link the Mediterranean with the Black Sea, the Bosphorous and the Dardanelles. The Kremlin envoy states before Adolf Hitler that Russia would accept to expand towards Iran as the latter claims, but it is necessary in the first place to deal about these subjects more in depth. In the new world share-out which Hitler has in mind, Russia is to receive South-East Asia towards the Persian Gulf and the Arabian Sea, with at the same time the assurance of a freer access to the Mediterranean. Regarding the Dardanelles, Molotov demands more than written guarantees.

Once Molotov is back to the capital city of the Soviet Union and after having informed his boss, Iosif Stalin, the German ambassador, von Schulenburg, is notified that the USSR is ready to join the pact with the Third Reich, Italy and Japan. In other words: to create the Cuatripartite Pact, but only after meeting the following criteria: a) The withdrawal of the Wehrmacht from Finnish territory, b) The establishment of a Soviet base that encompasses within her operational radious the Bosphorous, c) And have Japan decline her concessions over Northern Sakhalin Island, achieved after the Russian 1905 defeat.

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The Montreux Convention (1936) agreement concerning the Dardanelles strait. In response to Turkey’s request to refortify the area, the signers of the Treaty of Lausanne and others met in Montreux, Switzerland and agreed to return the zone to Turkish military control. The convention allowed Turkey to close the straits to all warships when it was at war and to permit merchant vessels free passage. As for the Dardanelles, Germany favoured a revision of the Montreux Convention which would facilitate Russia’s access to the Mediterranean and close the Black Sea to the warships of non-riparian powers, but she could not go as far as accepting the establishment of Soviet bases on the Bosphorus and the Dardanelles

It is precisely regarding b), the straights of the Bosphorous and the Dardanelles, where the two expansionist policies of both empires collide. 132 years back in time in the Erfurt summit (1808) between Czar Alexander I and Napoleon, the present events resemble those of the 19th century inconclusive meeting, when the fate of Europe was to be decided. Back then the Russian and the French decided over the future of Turkey, the Danube, the Balkans, Egypt and who would control Constantinople (“the key of the world” as the Corsican named). Napoleon, fed the appetites of the Czar with ambitious projects but everytime demanded more and more conditions, limiting the Russian Empire benefits to those of France in order to have a direct entry into Asia and India. Erfurt remained inconclusive, as it has the Berlin summit of November, 1940.

Why?

How could Russia, the present Union of Soviet Socialist Republics, resign herself to lose the “keys of the world” and live constrained in an inner sea (Black Sea) and yield this right to a new expansionist empire? And how could Adolf Hitler allow a juggernaut stood amidst his objectives in the Middle East and India, allowing at the same time this giant to deploy his military might in the Mediterranean replacing the Royal Navy’s?

In regards of the Dardanelles, Germany is in favour of a review of the Montreaux convention (1936), when Turkey was given control of the straights of the Bosphorous and the Dardanelles in order to manage the transit of other states’ warships in exchange of guaranteeing the free passage during peace time of civil vessels. This new approach to the Montreaux convention would facilitate the access of the USSR to the Mediterranean Sea and to close the Black Sea to foreign navies; but in any case the Reich would accept Soviet bases in the straights.

It is not easy to know whether the German leader has already realized of the incompatibility of the Reich and USSR expansion policies. By the same token Vyacheslav Molotov perhaps has arrived into the same conclussion and accepted that the fate of Germany and the USSR will collide sooner or later. In any case Moscow awaits Hitler’s final decision. Will he take the Russian demands in order to create the Cuatripartite Pact or war will be the only solution…?

All this was in the autumn of 1940. No large-scale military operations against either Russia or Britain are possible in the Balkans or the Mediterranean until the following spring. Hitler has therefore some weeks, even some months, in which to make his choice. And on this election depends the whole development of the war and of the world situation. In an appreciation of the situation which Admiral Raeder made to Hitler on 26 September 1940, just before the signing of the Three-Power Pact, the Commander-in-Chief of the Kriegsmarine points out that it is possible to avoid clashing with Russia by carrying out a strategic operation to seize the Eastern Mediterranean and the Near East, thus delivering a decisive blow at the British Empire. Hitler agrees. He believes [Raeder says] that Russia should be encouraged to advance southwards towards Iran and India, so as to find an outlet to the Indian Ocean much more important than her positions in the Baltic. It is precisely this possibility which is left open by the Three-Power Pact. Germany sees in it a two-fold advantage: she could divert Russia towards the east and south-east of Asia, where German interests are not directly involved; and in this area Russia would also clash with the British Empire.


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