El Camino a la Guerra (III)

[English version at the end]

LOS ACUERDOS ECONÓMICOS GERMANO-SOVIÉTICOS

plaza roja-desfile-1940
Desfile conmemorativo del aniversario de la revolución bolchevique. 7 de noviembre de 1940. Los aires de guerra se respiran en toda la Unión Soviética.

La colaboración económica entre Alemania y la URSS comienza oficialmente el 12 de octubre de 1925 con un acuerdo firmado casi 8 años antes de la llegada al poder the Adolf Hitler. El grueso de la aportación soviética a Alemania consiste en materias primas (en 1937 el 95% de estas exportaciones son de esta naturaleza). Por contra, la URSS recibe lo equivalente en manufacturas alemanas. Así la colaboración económica de los dos imperios, el Tercer Reich y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ha convertido a este último a partir del convenio de Moscú (Pacto de No Agresión, 23 agosto 1939) en el principal proveedor de cereales, petróleo y materiales estratégicos de Adolf Hitler. Las autoridades soviéticas han hecho cuestión de honor la ejecución de todas las entregas con escrupulosa puntualidad. A pocos meses de la Operación Barbarroja, ante un nuevo invierno (1940-41) que puede ser de prueba, los germanos tratan de extender esta colaboración económica de modo que no solamente queden satisfechas las necesidades de Alemania, sino las de toda la Europa ocupada por el Reich. ¿Sería posible atraer a la URSS a nuevas negociaciones para aumentar más el volumen de sus entregas sin otorgarle las seguridades políticas que espera Iosif Stalin? Porque las seguridades políticas que el caudillo comunista espera Hitler no se las podrá otorgar, pues entran en conflicto los propios intereses. Veremos en breve cuáles son…

Tal esfuerzo de mayor colaboración que se desea no puede ser llevado por la vía diplomática ordinaria ya en 1940 y comenzada la Segunda Guerra Mundial, sino que hace falta un nuevo acontecimiento, quizás un encuentro espectacular como el de Molotov y von Ribbentrop el año anterior (23 de agosto de 1939), una sensación política que agite la prensa y exalte la imaginación de las multitudes y atemorice a los británicos, un acto que de nueva vida al Pacto Ribbentrop-Molotov. De este modo el 9 de noviembre de 1940 Molotov  acepta la invitación de su colega de asuntos exteriores del Tercer Reich para marchar inmediatamente a Berlín en visita oficial. La visita es de interés para ambas partes pues el escenario mundial ha cambiado drásticamente en el transcurso de 15 meses de guerra en Europa. ¿Pero el Pacto firmado en agosto del año pasado se ha respetado íntegramente?

molotov ribbentrop berlin 12 nov 1940
Vyacheslav Molotov, Ministro de Asuntos Exteriores soviético, es recibido por su homólogo germano von Ribbentrop en el encuentro de Berlín del 12 de noviembre de 1940.

La noticia de esta visita preparada en el mayor secreto hace salir a Molotov de la URSS en la noche del 10 de noviembre de 1940, desde la moscovita estación de Bielorrusia (Beloruskij vokzal) en el tren presidencial. Todos los diplomáticos del Eje están presentes. Un comunicado de la oficina de prensa de la embajada de Alemania en la capital soviética anuncia: “Alemania y la URSS tienen una sola misión: asegurar la felicidad de sus pueblos. La visita de Molotov a Berlín hará aún más profundas las relaciones de amistad entre estos dos pueblos. En Berlín se tratarán todos los problemas que interesan a ambos estados. Serán discutidos los problemas europeos y los problemas mundiales. No hay límites en este intercambio de ideas y puntos de vista. Un año de confiada colaboración entre los dos Estados, jóvenes y revolucionarios, acaba de transcurrir. Un gran porvenir les espera…”.

Von Ribbentrop recibe a su colega ruso el día 12 y Molotov se entrevista con el Führer al día siguiente. La visita es cordial y se tratan, entre otras, las garantías de defensa de Alemania a Rumanía. Este es un punto que inquieta a Stalin. ¿Por qué Hitler otorga garantías de defensa a Rumanía? ¿No es esto incompatible con el establecimiento de las “zonas de influencia”, por las que a URSS tiene carta blanca para cristalizar sus aspiraciones sobre la Besarabia y Bucovina rumanas? ¿Y qué hay sobre el acuerdo de tránsito de tropas firmado en septiembre de 1940 con Finlandia para estacionar unidades de la Wehrmacht al norte de Noruega? ¿Y sobre el Pacto Tripartito (Alemania-Italia-Japón), debe la URSS unirse? Cada una de estas fisuras se tratarán en sucesivos artículos.

Ocho meses más tarde, en la antesala de la campaña de invasión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la propaganda germana dará una visión diferente del encuentro: Molotov habría sido exigente y lleno de pretensiones en relación a las intenciones de la URSS de apoderarse de los estrechos del Mar Negro, ocupar Bulgaria, y declarar la guerra a Finlandia y Rumanía incluso aspiraciones sobre el control de Constantinopla (“la llave del mundo”, que consideró Napoleón).

A pesar de la confidencialidad de los asuntos abordados, tales temas, algunos contemplados en el Pacto de No Agresión y otros no, seguramente se han tratado. No obstante siendo Molotov hombre prudente y callado de carácter, lo más probable es que dichos puntos hayan sido abordados de manera más general y menos agresiva. De cualquier modo es precisamente en lo relacionado con el sureste europeo donde ambas diplomacias están empezando a sufrir desencuentros. Quedan en este momento 7 meses y medio para el desencadenamiento de la mayor campaña relámpago de la historia, la Operación Barbarroja, y las primeras fisuras en el entendimiento germano-soviético están apareciendo.

Tras el encuentro en Berlín, los medios de comunicación de ambos imperios se esfuerzan por alabar el estrecho entendimiento alcanzado. Las cuestiones no resueltas, en especial las relacionadas como se indica arriba con la Europa oriental, no impiden que la colaboración económica continúe e incluso se intensifique. Toneladas de mercancías abordo de trenes llegan a territorio del Reich con materiales estratégicos.

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Preparativos de un ejercicio militar de paracaidismo en los años 30 a bordo de aparatos Tupolev TB-3. En los años 30 la potencia numérica del RKKA es incomparable, pero los planes de modernización, reequipamiento y adiestramiento no estarán completos en el momento en que se desate la Oparación Barbarroja.

El ambiente cotidiano que se vive en la URSS, por el contrario, es de inquietud y se respiran aires de guerra. Atormentados por una preocupación que no llegan a disimular, los dirigentes soviéticos dedican todos sus cuidados al mastodóntico Ejército Rojo de Trabajadores y Campesinos (RKKA). Los preparativos militares se aceleran en las fábricas, en los campos de maniobras las tropas se entrenan y se llevan a cabo ejercicios militares (incluyendo aquellos que contemplan una agresión alemana), en las fronteras se despliegan unidades…El espíritu combativo es espoleado por la prensa y por la radio; se exalta el patriotismo en el teatro, en las conferencias del partido comunista y en las ceremonias públicas. Los actos de celebración de la revolución bolchevique del 7 de noviembre de 1940, son ocasión favorable para reunir en el mismo sentimiento patriótico a las masas y al Ejército Rojo, que desfila con orden y equipo motorizado imponentes por la Plaza Roja de Moscú ante los miembros del gobierno, del Politburó y el cuerpo diplomático. El mariscal Timoshenko, Comisario de Defensa del Pueblo, afirma en la proclama que dirige a las tropas y por los altavoces de toda la capital, que solamente la fuerza del Ejército Rojo podrá detener en las fronteras de la URSS a la guerra, que ya amenaza por todos lados.

Se están produciendo efectivamente fisuras en el pacto con Hitler, la colaboración económica prosigue, sí, pero en la propia seguridad que el Pacto ofrece se siente amenazada la URSS. Hitler tampoco es ajeno a que “los flecos” no abordados en el Pacto de No Agresión y sujetos a libre interpretación seguramente entrarán en colisión con las aspiraciones soviéticas pronto. ¿Cuáles son estos problemas que parecen ensombrecer la alianza Hitler-Stalin? La política del Führer en Finlandia, en los Balcanes y en Extremo Oriente están deshaciendo los lazos que la han unido a la del líder del comunismo, mostrando abiertamente la incompatibilidad entre los intereses soviéticos y los objetivos buscados por el Ejército y la diplomacia alemanes.

Continuará…

 

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[English version]

THE RUSSO-GERMAN ECONOMIC AGREEMENTS

pacto no agresion-aleman y ruso brest-1939
Russo-German friendship. After the Polish campaign when the captured nation is divided between Stalin and Hitler, the Wehrmacht and the RKKA are still allies. This picture is taken in fall 1939 at the fortress of Brest-Litovsk. Poland, as a buffer territory, has ceased to exist between the Third Reich and the USSR.

The economic collaboration between Germany and the USSR officially commences with the 12th of October, 1925 agreement, almost 8 years before Adolf Hitler becomes Chancellor. Most of the Soviet exports will consist of raw materials (in 1937 they amount up to 95% of the totals). In exchange, the USSR receive manufactured goods. This way the economic understanding of the two empires, the Third Reich and the Union of Soviet Socialist Republics, has made the latter, after the Moscow agreement (Pact of Non-Aggression), the main source of cereal, oil and strategic materials for the German Führer. The Soviet authorities are honouring the shipments timely and with outstanding accuracy. The new winter of 1940-1941 (the eve of Operation Barbarroja) is approaching and as a proof of perfect understanding between the two statesmen now it is matter of the utmost importance to extend this collaboration, in order to not only satisfy Germany’s home needs but those of the whole occupied Europe. Would it be possible for the Reich at this stage to attract the USSR again into a negotiation table so as to increase the volume of the shipments and at the same time ignore any political grants that Stalin might still expect? Hitler is not in a position to offer these political concessions because sooner or later  they will clash against his own interests. We will see them shortly…

This new stage of collaboration, the Germans conclude, cannot be achieved by means of ordinary diplomacy already in 1940 and once World War Two has started. A new event is needed, perhaps as spectacular as the meeting of last year (23rd of August, 1939) with von Ribbentrop and Molotov, an event that will unleash breaking news in the world mass media, excite the crowds and at the same time scare Britain. It has to be something that brings back to life the Non-Aggression Pact between Hitler and Stalin. Thus on the 9th of November, 1940 Molotov accepts von Ribbentrop‘s invitation to visit Berlin. The visit is of extraordinary importance for both parties as the world scenario has dramatically changed in the course of 15 months of war in Europe. But last year’s Pact has been fully abided to?

The news of this visit, most confidentially arranged, make Molotov leave Russia from the Muscovite Belorussian Station (Beloruskij Vokzal) on the night of the 10th of November, 1940, in the presidential train. All Axis diplomats are present. The press office of the  German embassy in Moscow releases a communiqué: “Germany and the USSR share only one goal: to promote the happiness of their peoples. Molotov’s visit to Berlin will broaden the friendly relationship between our two states. All matters that concern both powers will be dealt in Berlin. Either the European and worldwide problems will be reviewed. There are no limits in this exchange of ideas and points of view. A year of trusted mutual support between the two young and revolutionary states has concluded. A great future awaits them.”

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13th of November, 1940. Hitler receives Molotov in Berlin. Molotov stresses that the USSR has non-negotiable demands before joining the Tripartite Pact.

Von Ribbentrop welcomes his colleague on the 12th and a day later Molotov meets der Führer. The visit is cordial and amongst others, the guarantees granted from the Third Reich to Romania are dealt. Stalin is particularly worried by this issue. Why Hitler is offering defense guarantees to Romania? Doens’t this clearly oppose the agreed establishment (Pact of Non-Agression) of “areas of influence”, by which the USSR will carry out their territorial aspirations over the Romanian Bessarabia and Bukovina? And what about the transit agreement signed with Finland in September, 1940, in order to station Wehrmacht troops in Northern Norway? And about the Tripartite Pact (Germany-Italy-Japan), should the USSR join?

Eight months later, on the eve of the unleash of the invasion campaing against the Union of Soviet Socialist Republics the Reich’s propaganda will offer a different perspective of the encounter: Molotov would have been certainly demanding and full of pretensions regarding the USSR intentions to take over the Black Sea straights, occupy Bulgaria and to declare war on Finland and Romania, including aspirations to control Constantinople (Napoleon’s “key of the world”).

In spite of the confidentiality of the spoken matters, some of these issues (already considered in the Pact of Non-Agression) have been likely dealt. But most probably and due to Molotov‘s cautious and silent character, these questions have been reviewed in a more superficial and less aggressive fashion. But either way it is precisely in  Southeast Europe where both powers are encountering difficulties to understand each other. At this moment the largest Blitzkrieg in History is about to commence in the next 7 1/2 months, which is Operation Barbarossa. The first fractures in the German-Soviet friendship are becoming subtly patent.

After the Berlin meeting both super-powers’ propaganda machines struggle to praise the high level of understanding achieved. The non-agreed issues, especially as aformentioned those related to Southeastern Europe, do not hamper the economic collaboration that even intensifies to a higher level. Tons of raw materials aboard trains  are punctually arriving to the Reich from Soviet territory.

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Red Army at parade sometime in the 30’s.

Nevertheless the common mood of the citizens of the Soviet Union is somehow gloomy. The threat of an incoming war is floating in the air. The Soviet leaders, worried to the utmost are paying full attention to the collosal Red Army of Workers and Peasants (RKKA). The military preparedness is intensified in the factories; in the proving grounds the troops are constantly trained and large scale wargames are carried out (including those which take into account a potential German aggression). Military units are deployed along the frontiers of the gigantic state. The fighting spirit is encouraged by the press and radio; patriotism is agitated in theatres, in the Communist Party meetings and public events. On the 7th of November, 1940,  the Bolshevik revolution celebration ceremonies are a perfect moment to synchronize the patriotism of citizens and the Red Army, which marches with outstanding discipline and with a whole deal of motorization. Throughout the Muscovite Red Square the RKKA shows its might before the members of the Government, Politburo and the corps diplomatique. Marshall Timoshenko, People’s Commissar for Defence, addresses the troops and through all the loudspeakers in the capital city states that “…only the strenght of the Red Army will be able to halt the inevitable war at the USSR borders…”.

The Pact with Hitler is showing its first fractures and in spite of that the close economic collaboration yet continues. However within the safety of the terms of the Pact signed by Molotov and Ribbentrop the year before the Soviet Union feels uneasy. On the other hand Adolf Hitler does not ignore that the overlooked (or non-agreed) matters in this treaty and consequently subject to free interpretation, will most likely collide against Russian aspirations. But which ones are these problems that seem to project their murkiest shadows over the Hitler-Stalin alliance? The Führer‘s policy in Finland, in the Balkans and in the Far East are undoing the laces by which both statesmen are tied, proving the incompatibility between the Soviet interests and those seeked by the German Military and Diplomacy.

To be continued…

 

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