Invadir Rusia sin Abrigos

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Los Mitos de Barbarroja (IX)

Recogida en la Directiva núm. 21 de la campaña donde se definen los objetivos de la misma, se establece que la destrucción del Ejército Rojo en el campo de batalla, antes de que se pueda retirar a la inmensidad del territorio ruso, es la clave del éxito. Tal operación de destrucción de las fuerzas de Stalin, cita dicho documento, se podría realizar en un periodo de 6 a 10 semanas mediante el uso de potentes cuñas acorazadas que irrumpan por los flancos de las defensas y rodeen por retaguardia las tropas del RKKA. Con el uso de la infantería, tales bolsas de resistencia serán reducidas. Adolf Hitler confía en que tal estrategia dará lugar a una catástrofe militar y desencadenará a una crisis política de tal magnitud que el régimen comunista se derrumbará (o incluso sentaría las bases para un golpe de estado contra Iosif Stalin). Como se menciona, la operación que va a dar comienzo en principio en mayo y después por retrasos el 22 de junio de 1941 no está prevista que se prolongue más allá de septiembre, es por lo que la logística no contempla equipación necesaria para el invierno.

PzKpfw. III en los días de la Operación «Tifón», el avance sobre Moscú. Las tripulaciones mimetizarán los vehículos con cualquier material disponible, al no disponder de la pintura adecuada. En este caso, este Pz III se ha recubierto con brochazos de cal para disimular la pintura normalizada «gris Panzer». Se dan casos de cubrir los vehículos con trazos de tiza o incluso sábanas blancas.

A pesar de que la historia ha seguido otros derroteros y ha puesto de relieve con creces durante la batalla en el este la resistencia y rudeza del soldado soviético, en 1941 no existe posiblemente en Alemania nadie quien no crea firmemente en la capacidad todopoderosa de la Wehrmacht, victoriosa hasta entonces en todos los campos de batalla (la batalla contra Gran Bretaña aún no se ha decidido). La creencia no sólo se basa en una fe irracional o propagandística, sino en todas las empresas económicas, políticas y militares del caudillo alemán desde 1936 a 1941 y también en las conclusiones obtenidas de las operaciones del Ejército Imperial del Zar en la Primera Guerra Mundial y la «Guerra de Invierno» contra Finlandia en 1939-40. En esta última, a pesar de la victoria final soviética, la actuación del Ejército Rojo fue pobre, poniendo de manifiesto muchas carencias y dando muestras de un liderazgo deficiente. Paradójicamente es justo mencionar también que el conflicto de Khalkhin Gol en 1939 contra las fuerzas del Imperio del Sol Naciente en extremo oriente, con éxito para las armas soviéticas, ha pasado prácticamente desapercibido en Occidente. Es cuando el entonces general Zhukov obtiene una importante victoria contra los japoneses. Pero esto, sea como fuere, no cambia la “reputación” del Ejército Rojo en el mundo. Por lo tanto, se ve como posible liquidar al RKKA en el espacio de pocas semanas, mucho antes de la llegada del temido invierno ruso. ¿Y para qué necesitar equipación de invierno en agosto o septiembre?

Avanzando sobre Rostov, 1941. La llegada del invierno más crudo del siglo XX sorprenderá al Heer sin la equipación adecuada. Las tropas se surtirán como puedan sobre el terreno. En el Tercer Reich se organizarán campañas de recogida de prendas de abrigo de entre la población civil. Los Landser (los infantes) recurrirán a la imaginación en temperaturas que caerán por debajo de los -40º centígrados, recubriéndose el cuerpo con periódicos o paja para las botas, ya que las botas de cuero con clavos en la suela no constituyen buen aislante. Los alemanes harán uso generalizado del equipo capturado del Ejército Rojo, valorando especialmente las botas de piel, mucho más adecuadas para las temperaturas bajo cero. Las guardias de dos horas de los centinelas se tendrán que reducir a pequeños periodos de quince minutos so pena de perecer bajo un frío atroz. El clima casusará más bajas que las balas del adversario.

Cuando se hace evidente que la Operación Barbarroja no está siguiendo el calendario previsto, Goebbles lleva a cabo una colecta de ropa de abrigo como parte de una campaña de apoyo a los soldados del frente. Los chicos de las Juventudes Hitlerianas participan en la colecta. Desde el punto de vista de las toneladas de ropa invernal donadas, es un éxito. Pero este nuevo material supone en sí mismo un problema logístico añadido al existente y las prendas no pueden llegar al frente rápidamente. La red logística del Heer, bajo acoso de partisanos, sobreextendida significativamente y muy necesitada de municiones, combustibles y lubricantes parece no conceder la importancia necesaria a los atuendos invernales. El éxito en diciembre de la contraofensiva de Zhukov en Moscú agrava la situación. ¡Muchas unidades no recibirán los suministros hasta la primavera de 1942! El 20 de diciembre de 1941 Goebbles lee una proclama radiofónica del Führer «..Mientras haya una sola prenda de abrigo remanente en la patria, esta se debe enviar el frente. Sé lo duro que supone para cada individuo en su hogar desprenderse de tal ropa. No estará en situación de reponerla. Pero mil veces más nuestros soldados la necesitan y ellos tampoco la pueden sustituir…»

Cuando se analizan las causas del fracaso de la Operación Barbarroja, hay que llegar a la conclusión de que dos son los principales factores que lo provocaron y de estos dos se derivan muchos otros de menor orden. Debemos destacar que uno es el deficiente análisis de inteligencia referente a la cantidad de fuerzas desplegadas del RKKA y el segundo, la logística. No obstante, a diferencia del primer factor, la logística se adaptó a las pretensiones iniciales de la Directiva número 21, que presuponían una conclusión rápida de la batalla. Así es, el plan logístico se concibió para la aniquilación del adversario en los territorios más al oeste de la URSS y en pocas semanas. Alemania en 1941 no podía hacer otra cosa, pues la Wehrmacht era una fuerza militar dimensionada para el teatro de operaciones europeo centro-occidental y su aviación militar, la Luftwaffe, también nació con un papel táctico de apoyo inmediato a las operaciones terrestres. El oeste europeo era un escenario de una escala «manejable», pero el este era diferente, pues se extendía hacia vastas y remotas regiones con pobres infraestrucutras viarias. Por así dedirlo la Operación Barbarroja fue una «jugada a una carta», que de no tener éxito inmediato entraría en una fase de guerra no explorada e incierta, como así fue…

Tropas soviéticas avanzan en agosto de 1939 en Khalkhin Gol bajo el fuego de cobertura de una ametralladora Degtyarev. Bajo el mando de Zhukov, la operación contra tropas japonesas se saldará con una victotia de Stalin.

Siegfried Knappe, un veterano del frente ruso escribió en su libro titulado «Soldat, reflexiones de un soldado alemán 1939-1949»: «…Los rusos gozaban de una ventaja real sobre nosotros porque disponían de botas de fieltro y uniformes de guata y nosotros sólo vestíamos nuestros delgados capotes que no ofrecían mucha protección contra el frío. La única razón que se nos dio sobre porqué no recibíamos la equipación de invierno era que avanzábamos demasiado deprisa. Las razones que se arguyen para explicar un fracaso siempre suenan posibles…»

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[English version]

Myths of Barbarossa

Ninth MYTH: invading russia without winter clothing

In the campaing’s Directive no. 21, where the pursued objectives are defined, it is stated that the key of success lays in the swift destruction of the Red Army before it has a chance to escape towards the vastness of the Russian territory. This annhilation operation needs to be accomplished in a period of 6-10 weeks by means of powerful armoured wedges capable to outflank the defenses and encircle the RKKA troops. The use of the infantry would be restricted to the liquidation of these «cauldrons». Adolf Hitler trusts this strategy will inevitable provoke a military catastrophe and will unleash such a political crisis that the Communist regime will inevitably collapse (or even will trigger a coup-de-etat against Iosif Stalin). As aforementioned the operation planned for May and due to delays will only commence on the 22nd of June 1941, is not devised to extend in time beyond September and this is why Logistics do not take into account winter supplies.

Soviet ski troops supported by a T-26 tank during the counteroffensive before Moscow in December 1941.

In spite of History has taken a different course of events and proved the resilience and toughness of the Soviet soldier, in 1941 no one in Germany does not believe in the power of the almighty Wehrmacht. This modern fighting force upto now has been the winner in all battlefields (althought the struggle versus Britain hasn’t concluded yet). This common belief is not only based in either an irrational faith or wicked propaganda, but in all the successful Hitler‘s moves, either economic, political or military from 1936 until 1941. Also this belief is supported by the conclussions obtained after the Czar’s Imperial Army results in WWI and the «Winter War» against Finland (1939-40). In the latter and even considering the final Soviet victory, the performance of the Red Army was unsatisfactory showing many shortcomings and poor leadership. Paradoxically it is fair to mention that the Khalkhin Gol Far East conflict in 1939 versus the Rising Sun Army (after an outstanding RKKA victory) passed somehow unnoticed in the West. Here in Asia General Zhukov won an important battle against the Japanese. But this, for whatever reasons, did not change the «reputation» of the Red Army in the world. Therefore the Third Reich saw the possibility to crush the RKKA in a few weeks, much before the arrival of the dreaded Russian Winter. So, why need winter outfits in August or September?

When it becomes clear that Operation Barbarossa isn’t following the pre-planned calendar, Goebbels launches a collection of winter clothing as part of the annual Winter Relief effort. The Hitler Youth children participate in the collections. It is successful from the point of view that large amounts of winter clothing has been collected. But amazingly as it may seem it is not rushed to the front. The German logistic network is overloaded, overextended and under partisan attacks and the Heer demands as many munitions, oil and lubricants as possible. Winter clothing needs to wait. The success of the Red Army offensive before Moscow in December 1941 makes the deliveries even more difficult. Many units will not receive warm clothing until Spring the following year! On the 20th of December 1941, Goebbles reads a Hitler‘s proclamation: «…As long as a single object of Winter clothing remains in the fatherland, it must go to the front. I know that also in the homeland the individual can spare such equipment only with great difficulty. He is not in a position to replace it. But a thousand times more urgently do our soldiers need such equipment, which they cannot replace either…»

In December 1941 the German logistic network is over-extended to the same gates of Moscow. Most of the supplies must reach the front by train as the road network is poor and subject to climate conditions. In a country with vast masses of forests and a few communication lines, the Heer struggles to protect its vital railstock from partisan sneak attacks.

When scholars analyze the causes of Operation Barbarossa‘s failure they have to conclude that there are two main factors that provoked it and out of these two many others of lesser range can be studied. The first one we must highlight refers to the deficient Intelligence analysis of the number of deployed enemy forces and the second, inevitably, relates to Logistics. However and opposed to the first factor, Logistics were well measured fot the initial goals of Directive no. 21, that assumed a rapid conclussion of the campaing. Indeed it was devised to allow the annihilation of the foe in the westernmost territories of the USSR in a few weeks. The 1941 Germany could not plan otherwise because the Wehrmacht was a military force conceived for the central-west European theatre of operations. Its military aviation, the Luftwaffe, was also created for a tactical role in support of near land operations. Western Europe had a «manegeable» scale, but on the contrary Eastern Europe extended towards vast and endless regions with poor or non-existant road networks. So to speak, Operation Barbarossa did not have a «plan b». It had to meet immediate success otherwise it would enter in a murky and unexplored type of war, as it did…

Siegfried Knappe a veteran of the Russian front wrote in his book «Soldat – Reflections of a German Soldier, 1936-1949» : …The Russians had a real advantage over us, because they had warm felt boots and quilted uniforms, and we had only our thin overcoats, which did not offer much protection from the cold. The only reason we were ever given for not receiving winter clothing was that we were moving too fast. The reasons given for failure always sound plausible…


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¿Moscú, sí o no?

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Los mitos de barbarroja (VIII)

Moscú era indudablemente en 1941 (y es hoy, igualmente) el centro de primer orden político, industrial, social y de comunicaciones en la extinta URSS. La caída de Moscú, si bien hubiera podido suponer un duro golpe moral, no hubiera tenido sin embargo una repercusión decisiva para la derrota final del RKKA o para provocar el derrocamiento del régimen de Stalin. De hecho durante el otoño de 1941, cuando las tropas del mariscal de campo Fedor von Bock se aproximaban amenazantes a Moscú (Operación «Tifón»), el gobierno comunista se trasladó a Kuibyshev (Stalin permaneció en Moscú por motivos patrióticos). No sólo los resortes del poder trasladaron su sede, sino que también la industria se estaba reubicando ya desde julio a marchas forzadas más allá de los Urales, desde las regiones occidentales de la URSS. Y el Acuerdo de Préstamo y Arriendo (Lend-Lease act) con los Estados Unidos de América entró en vigor, lo que se tradujo en una afluencia de miles de toneladas de valiosos suministros que empezaron a arribar principalmente por vía marítima a la URSS.

«¡Defendamos Moscú!», reza este cartel propagandístico animando a las tropas a mantener la capital a toda costa en 1941.

Adolf Hitler siempre temió entrar en una fase inconclusa en el desarrollo del combate, una especie de “pantano de la guerra” que el mismo general Erich Marcks (el encargado del planeamiento de la campaña) contempló, en el sentido de que si no se derrotaba al RKKA en el oeste de la Unión Soviética, podría alargarse la lucha indefinidamente desde bases en Asia y Siberia. Esto había que evitarlo a cualquier coste y la estrategia del Heer no podía ser otra que mantener su maquinaria militar en movimiento constante, asestando golpe tras golpe en espectaculares batallas de cerco. El punto de ruptura del RKKA se alcanzaría tarde o temprano al encajar un número determinado de derrotas catastróficas. Por lo tanto poseer las capitales de la «Madre Rusia» era desde luego deseable, pero no determinante. La URSS era sencillamente demasiado grande. No olvidemos los objetivos geográficos de “Barbarroja”: Alcanzar la línea territorial, de sur a norte Astracán-Volga-Arcángel.

Franz Halder, jede del estado mayor del OKH a la derecha de Hitler el 7 de agosto de 1941. En estos días de verarno se toman decisiones de índole estratégico para la operación Barbarroja. La principal de ellas enfrenta a un número de generales con Adolf Hitler: ¿Moscú, sí o no?

Gran parte del generalato alemán, incluído el jefe del estado mayor del OKH, Franz Halder, consideraba Moscú el objetivo natural que automáticamente les daría el triunfo. Esto fue, incluso antes del mismo inicio de la campaña en el este, fuente de agrias discusiones con el Führer. Uno de los principales defensores de esta estrategia fue Heinz Guderian. No obstante, de haber caído Moscú aún tendría Stalin vastos recursos que movilizar desde otras regiones más remotas. Por añadidura y sobre el impacto psicológico que hubiera supuesto sobre el Ejército Rojo de Trabajadores y Campesinos y el pueblo soviético, la pérdida de su capital no hubiera sido tan desmoralizador como para cesar la resistencia. Y esto ya aconteció. La historia probó en 1812 que la captura por Napoleón y la famosa quema de Moscú, volvieron más orgulloso y resistente al pueblo ruso que rechazó cualquier capitulación. Esto debe explicarse entre otros factores por el tradicional apego de este pueblo a su tierra unido a ella por un arraigo milenario. Y había otros numerosos enclaves “sagrados” que podían reemplazar a la ciudad de la Plaza Roja como símbolo para continuar la lucha.

Adolf Hitler nunca compartió acertadamente la opinión «pro-Moscú» de sus generales. En agosto de 1941 se produjo un parón operacional en todo el frente del este. La idea del Führer era distraer los Panzergruppen del Grupo de Ejércitos Centro hacia el sur y norte con el doble objetivo de sellar Kiev en una maniobra de cerco sin precedentes y capturar Leningrado, cuna del bochevismo, y enlazar con sus aliados finlandeses. Al desposeer al Grupo de Ejércitos Centro de las cuñas Panzer de Hoth y Guderian automáticamente cedía la iniciativa al Zapadnyj Front o Frente Occidental del Ejército Rojo pero esto no fue entendido por muchos comandantes sobre el terreno. Guderian volo ipso-facto al cuartel general del Führer en Rastenburg, la famosa «Guarida del Lobo», para intentar que Hitler desistiera de esta estrategia que dejaba Moscú relegado a un segundo plano. Es cuando el caudillo alemán acusó a sus generales de no entender los aspectos económicos de las guerras, pues la bolsa de Kiev ofrecería al Reich las riquezas mineras y agrícolas de Ucrania. Finalmente en una encendida discusión con el jefe de tropas acorazadas Adolf Hitler accedió a que el Grupo de Ejércitos Centro continuara en dirección a Moscú, pero de momento sólo con la infantería. Moscú definitivamente tendría que esperar.

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Myths of Barbarossa

eighth MYTH: moscow, yes or no?

Moscow was (as nowadays is) in 1941 the first political, industrial and communications network of the extinct USSR. The fall of Moscow could have posed a severe moral blow, but would not have had a decisive fact for the final defeat of the RKKA or even to provoke the collapse of Stalin’s regime. As a matter of fact during the Autumn of 1941 when Generalfeldmarschall Fedor von Bock‘s Army Group Centre was approaching Moscow (Operation «Typhoon»), the Communist government had left to Kuibishev (Stalin stayed behind for patriotic purposes). Not only the brunt of the Soviet power changed its location but also the industrial network was being relocated at full speed from the Western regions of the USSR towards beyond the Urals. And the Lend-Lease act signed with the United States of America started the massive flow of valuable supplies arriving into the USSR through the Arctic Sea.

A reconnaissance armoured car SdKfz. 221 in a crossroads 100 km. from Moscow.

Even before the commencement of the campaign in the East Adolf Hitler always feared to get into an inconclusive phase of operations; a so-to-speak quagmire or standstill that the same General Erich Marcks (the man in charge of the planning of «Barbarossa») always had in mind, making it absolutely necessary to defeat the RKKA in the Western regions of the USSR. Otherwise the fight could indefinitely be waged from remote bases beyond the Urals or Siberia. This had to be avoided at all costs and the Heer’s strategy could not be other than to keep its military machine in a constant move, dealing harsh blows in spectacular encircling battles. The Red Army‘s breaking point would be met sooner or later after a number of catastrophic defeats. Consequently to seize Mother Russia’s cities was certainly desirable but not determining. The USSR was simply too large. We must keep in mind the territorial objectives pursued by «Barbarossa»: The line Arkhangelsk-River Volga-Astrakhan.

A good number of German generals, men like OKH Chief-of-Staff Franz Halder, considered Moscow the natural objective that would end the campaing. This, even before the commencement of the Eastern campaing, was a source of sour disagreements with the Führer. One another supporter of this strategy was Heinz Guderian. But even if Moscow had been taken Stalin would still have at his own disposal vast resources to mobilize. Additionally and regarding the psychological impact that would have posed on the Red Army of Workers and Peasants and the Soviet people, the loss of their Capital city would not have been as decisive so as to cease all resistance. And this happened already. History proved in 1812 that the capture of Moscow by Napoleon and its famous arson turned the people even more proud and resilient rejecting any humilliating capitulation. This can be explained due to the traditional rooting of the people with their land. And there were many other «sacred enclaves» that could have replaced the capital city as a symbol in order to continue the fight.

A Waffen SS motorcycle on the way to Moscow during autumn 1941.

Adolf Hitler never shared the pro-Moscow opinion of his generals. In August 1941 occured an operational halt in the whole Eastern Front. Hitler‘s idea was to use both Army Group Centre‘s Panzergruppen towards Leningrad and Kiev. The objective was twofold. With an unprecedented encircling maneouvre to drive south to the east of Kiev and to drive north to support the seize of Leningrad, cradle of Bolshevism, in order to link with his Finnish allies. But by deducting the two armoured wedges from Army Group Centre he automatically yielded the initiative to the Red Army‘s Zapadnyj Front or Western Front. This wasn’t understood by many of his battlefield commanders. Guderian ipso facto flew to Hitler‘s HQ in Rastenburg, the «Wolf’s Lair», to try to make the Führer give up the pursuit of this strategy that rendered Moscow in a lower priority. This is when the German leader regretted his generals did not understand the economic aspects of wars. The fall of Kiev would offer the Third Reich the treasures of Ukraine’s vast agricultural and mining resources. After a tense argument with his Panzer Commander Hitler agreed with great reluctance to allow Army Group Centre to continue towards Moscow, but for the time being just with infantry. Definitely Moscow had to wait…


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El Invencible Panzer

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Los Mitos de Barbarroja (VII)

La Wehrmacht se lanzó adelante con modernos carros de combate como el Panzerkampfwagen IV, que era superior a los modelos de preguerra soviéticos con débiles blindajes. No debemos olvidar que estamos en el escenario de 1941 y aún faltará más de un año antes de que los primeros carros «Tigre» salgan de la cadena de montaje y dos años antes de los primeros «Pantera». Ahora los modelos germanos más numerosos son equivalentes a los soviéticos o incluso inferiores en características, si nos referimos a los PzKpfw. II (con un cañón de pequeño calibre de tiro rápido de 2,0 cm.) o incluso a los PzKpfw. I (con dos sencillas ametralladoras de 7,92 mm.). Esto puede sorprender, pero sin tener en cuenta los T-34 y los modelos súperpesados KV, los T-26 y los veloces BT-5 y BT-7 montan cañones de 45 mm. Esta pieza es superior en potencia de fuego al estándar alemán, insistimos, de 1941. Además existen en la Panzerwaffe unidades enteras dotadas de “veteranos” carros de combate de fabricación checa (PzKpfw 35(t) y PzKpfw 38(t)), capturados con ocasión de la ocupación de ese país. ¿De dónde proviene pues el mito del Panzer? ¿Cómo es posible comprender los éxitos sorprendentes de la Wehrmacht en el verano de 1941 en suelo soviético? Indudablemente se debe entender desde el punto de vista de su doctrina de empleo, entrenamiento de sus tripulantes y no necesariamente de su cualidad técnica.

PzKpfw. II y III además de otros vehículos en pleno avance en el verano de 1941 hacia el corazón de Rusia. El valioso apoyo de la Luftwaffe, que presta personal de vuelo a las unidades del Heer para la coordinación en tiempo real por medio de radio, es vital para neutralizar núcleos de resistencia del adversario. A pesar de estar en inferioridad numérica la Fuerza Aérea del Reich es capaz de concentrar en los puntos decisivos («Schwehrpunkt») todo su potencia proporcionando la necesaria superioridad aérea local para que los Panzergruppen puedan progresar.

De la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial surgieron hombres como el General Heinz Guderian, quienes vieron las posibilidades de empleo del «tank«, así denominado por los británicos, «Panzer» o carro de combate. Los hombres como él se negaron a limitar el uso de la nueva arma sólo para el apoyo del avance de la lenta infantería, sino que imaginaron grandes masas acorazadas penetrando velozmente a través de las líneas enemigas hasta su retaguardia. La nueva doctrina, combinada con el uso de aviones de ataque precisos, dio a luz una nueva forma de hacer la guerra. Se la llamó Blitzkrieg o guerra relámpago. Los Panzer, junto con los bombarderos en picado Junkers Ju-87 Stuka, conquistaron Polonia y Francia. La U.R.S.S., consecuentemente, sería la siguiente en sucumbir. La doctrina sigue vigente. La Operación «Tormenta del Desierto» en tierras del Golfo Pérsico en 1991 fue una copia a escala reducida de “Barbarroja”.

Columna de BT-7. En potencia de fuego, el cañón normalizado de 45 mm. del Ejército Rojo era superior al 3,7 cm. del PzKpfw. III. No obstante otros muchos factores intervienen a la hora de estimar la eficacia de un sistema de armas, como el entrenamiento de la dotación del carro, la óptica y naturalmente el número de tripulates. Los Panzer disfrutaban de ventaja al dotar a cada carro de 5 hombres, en comparación a los 4 ó 3 de los modelos soviéticos. Este factor favorecía una mayor especialización del trabajo de cada miembro, posibilitando una mayor cadencia de fuego.

En las escuelas de oficiales germanas se animaba a usar la propia iniciativa en el curso de la batalla. El sistema de mando y control soviético era rígido. Los carros de combate alemanes disponían de radios para su coordinación en mitad de la lucha. Los soviéticos por lo general no, debiendo confiar en un sistema de banderines de señales desde un carro de mando para las órdenes de batalla. La Wehrmacht llevaba ya casi dos años de experiencia en “operaciones reales”. El RKKA (excepto unos pocos veteranos de la Guerra Civil Española, el conflicto de Khalkhin Gol y la «Guerra de Invierno» contra Finlandia) no. El Panzer no era superior al carro soviético en términos generales. De hecho, el RKKA disponía de modelos secretos modernísimos, como arriba se mencionan. Los temibles KV-1 y KV-2 de más de cincuenta toneladas y los T-34 fueron una agria sorpresa de los que nada se sabía. Para suerte de los Landser, en aquel año de 1941 aún había pocos en cantidades relativas.

Continuará…

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Myths of Barbarossa

seventh MYTH: The invincible panzer

The Wehrmacht launched its assault with modern tanks such as the Panzerkampfwagen IV, which was superior to the lightly armoured pre-war Soviet types. We must not forget that we are still in the 1941 scenario and still it will take another year to start seeing roll out the first «Tiger» heavy tanks from the production chains and even 2 years before the «Panther». At this stage the most common German types equate their Soviet counterparts or are even inferior if we take into consideration the PzKpfw. II (with its fast rate-of-fire 2,0 cm. gun) or even the PzKpfw. I (with 2×7.92 mm. machine guns). This fact can be surprising to the average reader, but even without referring to the T-34 or the super-heavy KV’s, the T-26‘s and the fast BT-5‘s and BT-7‘s are fitted with 45 mm. cannons. This weapon is superior in firepower to the German standard, we need to keep in mind, in 1941. On top of that there are still Panzerwaffe units equipped with «veteran» Czech tanks such as the PzKpfw 35(t) and PzKpfw 38(t), captured and put into service with the Germans after the occupation of that country. Then where does it truly come the myth of the invincible Panzer? How is it possible to understand the Wehrmacht‘s outstanding victories during the summer of 1941 on Soviet soil? Without hesitation this must be comprehended from the standpoint of its employment doctrine and crew training and not necessarily from the point of view of a better technical quality.

Near the Brest-Litovsk fortress, 1941. This Panzerkampfwagen II has been knocked out. Not meant for tank vs. tank combat, The Pz II was better fitted for the reconnaissance role due to its agility, but also for being lightly armoured. With a small calibre 2,0 cm gun, was no match for the standard Soviet 45 mm. cannon.

After the German WWI defeat men like General Heinz Guderian stood up to highlight the possibilities of the employment of the new machine, the «tank», as it was called by the British, «char de guerre» in French or «Panzer«. Men like him and other theoreticians rejected the concept of using tanks just to protect the advance of the slow infantry in the battlefield. He foresaw armoured masses breaking through the enemy lines at full speed towards the readguard. The new doctrine combined with the use of accurate attack aircraft yielded a new way to wage war. It acquired the name of «lightning war» or Blitzkrieg. The Panzer, along with Junkers Ju-87 Stuka dive-bombers conquered Poland and France. The USSR inevitably was next on the list. This doctrine is still valid. Operation «Desert Storm» in the barren lands of the Persian Gulf in 1991 was a «Barbarossa» at a reduced scale.

Panzerkampfwagen III Ausf. G with a 5 cm. KwK 38 L/42 cannon during the advance onto Moscow. Although the KwK 38 posed an improvement in firepower for the Pz III fleet, still at that time most of these types carried the less powerful 3,7 cm. KwK 36. The realities of the Eastern Front proved soon the urgent need of more capable guns with a larger calibre. Being the Pz III the Panzerwaffe’s main battle tank at the end of 1941, it was finally fitted with a match against T-34’s, the «long barrelled» 5 cm. KwK 39 L/60 gun.

In the officer’s schools of the Third Reich self-initiative was encouraged for the real-time decisions of the battle. The Soviet command and control system was rigid. German armoured vehicles were fitted with radios for coordination in the fight. Soviet tanks commonly didn’t, using a line-of-sight system of signal’s flags from command tanks to issue combat orders. The Wehrmacht was already engaged in nearly 2 years of «real operations». The RKKA (except a few veterans of the Spanish Civil War, Khalkhin Gol and the Finnish Winter War) didn’t. The Panzerwasn’t necessarily superior to the Soviet tank. As a matter of fact, the RKKA fielded ultra-modern secret types as aforementioned. The 50 ton KV-1‘s and KV-2‘s and medium T-34‘s turned up to be a sour surprise unknown by the Heer‘s intelligence services. Luckily for the Landser still in 1941 there were not too many of those in relative numbers.


To be continued…

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