Planeamiento de “Barbarroja” 7ª Parte

[English version at the end]

LA GÉNESIS DE BARBARROJA

¡La cronología de la invasión de Rusia ya a la venta!

7ª  PARTE:

El objetivo: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

 

Stalin en despacho retrato Marx
Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin, el hombre de “hierro”. Eliminada toda la oposición política, se erige como la figura indiscutible de la URSS y del Comunismo mundial.

Tras la revolución de 1917 Rusia atraviesa momentos especialmente convulsos de su historia. El derrocamiento del Zar la sume en una cruenta guerra civil, que tras la victoria de los bolcheviques se transforma según la nueva doctrina comunista. Son años de hambre, privaciones y “depuración” de la sociedad. La transformación abarca todos los sectores, desde la economía, según planes quinquenales de producción dirigida por el estado, la sociedad (con su nuevo adoctrinamiento político) y naturalmente las Fuerzas Armadas. Llegados a los años 30, Stalin se erige como la figura indiscutible del régimen. Ha depurado el partido comunista eliminando toda forma de posición contra él de la manera más radical, pero existe aún un estamento que necesita depurar: el RKKA (Ejército Rojo de Trabajadores y Campesinos).

Entre 1937 y 1938, más de  400 altos mandos de sus Fuerzas Armadas serán detenidos y procesados (de un total de unos 700, desde mariscales a oficiales con mando en brigada).  Este bienio pasará a la historia Soviética como el de las purgas de Stalin. Gran número de ellos serán fusilados y los más “afortunados” mandados a campos de trabajo en Siberia. En condiciones atroces muchos más perecerán. Las cifras son aplastantes. De entre estos 400 oficiales, figuran como “eliminados”:

1.- 3 de los 5 mariscales
2.- 13 de los 15 comandantes de ejército
3.- 57 de los 85 jefes  de cuerpo de ejército

Con empleos inferiores las cifras son difíciles de determinar, pero pueden ascender a varios millares.

Tukhachevsky MIkhail mariscal
Mariscal Mikhail Tukhachevsky. Quizás el militar más relevante del Ejército Rojo, es pasado por las armas en las “grandes purgas”. Las diferencias entre él y el dictador ya venían de la guerra ruso-polaca, cuando en 1920 no fue capaz de entrar en Varsovia al mando del Frente Occidental. Ambos se cruzaron acusaciones.

Figuras de gran prestigio y valía personal son eliminadas, como el mariscal Tukhachevsky, uno de los ideólogos soviéticos que propugnaba por la nueva doctrina de uso de los medios acorazados. Los vacíos dejados se rellenarán por norma con hombres adeptos al régimen de valía más política que militar: Voroshilov, Kulik, Mekhnis…Este hecho se pondrá de manifiesto en los primeros desastrosos meses de la Operación Barbarroja. La cadena de mando soviética es rígida y existen pocos hombres dispuestos a seguir la iniciativa propia, incluso aunque los acontecimientos en el campo de batalla los aconsejen. Existe un temor racional a actuar sin órdenes.

Por otro lado el plan quinquenal de 1937-1942 embarca a la URSS en una fase muy ambiciosa de reequipamiento y modernización del RKKA. Las experiencias obtenidas en la Guerra Civil Española y la cuasi-desastrosa campaña contra Finlandia de 1939-40 pone en evidencia graves carencias técnicas y, en el segundo caso, de calidad de los cuadros de mando. Cuando los alemanes inician el planeamiento de invasión, pecan de usar una información de inteligencia deficiente, considerando a los soviéticos menos numerosos en cuanto a tropas. Esto les anima al proyecto. Pero el factor más decisivo es el hecho de la trascendencia de los resultados demostrados al mundo de la victoria pírrica obtenida sobre una nación mucho más pequeña: Finlandia. Los Finlandeses ciertamente han debido ceder y perder territorios en la Guerra de Invierno 1939-40 pero han infligido pérdidas gravosas a las tropas stalinistas. A la vista de estos hechos, el Ejército Rojo se presenta ante el mundo como una fuerza poco motivada y peor liderada.

Ejercito rojo stalin voroshilov
La producción a gran escala en la URSS se basa en planes quinquenales. Una gran parte de la producción del estado se dedica al rearme.

Posiblemente no exista en Alemania durante 1940-1941 ningún oficial que no crea firmemente en la superior capacidad del soldado alemán, el Landser, frente el soviético. Las cifras se obvian a pesar de que la URSS cuenta con 170 millones de habitantes (el doble que Alemania). A pesar del juego de guerra de Paulus  (1940) en el que se pone de manifiesto las dificultades de las fuerzas alemanas en alcanzar los últimos objetivos de Barbarroja (línea del Volga-Arkhangelsk), y así se le hace saber a Hitler, la creencia generalizada se basa en que la calidad de la Wehrmacht suplirá con creces la cantidad de tropas de Stalin. Grandes detractores de la campaña de invasión de la URSS, dícese de hombres como Franz Halder y Brauchitsch, no escapan a esta sensación de superioridad.

La URSS es un gigante del que poco se sabe. Vive sumida en una neblina de secretísimo tanto hacia el exterior como en los asuntos domésticos. En 1941, no obstante, posee el mayor ejército de la tierra. Hablamos de una potencia militar de 25.000 carros de combate y alrededor de 12.000 aviones. Alemania dispone de 1/5 de carros de combate y 1/3 en aviación. No existe nación que se acerque al poderío militar de Stalin. Al comienzo de la Operación Barbarroja dispone, no obstante, de material en su mayoría anticuado como carros de combate T-26 y cazas Polikarpov I-16. El nuevo material está llegando, pero en números relativos aún hay pocos blindados y aviones modernos.

Es curioso cómo la victoriosa y aplastante campaña de Zhukov contra las tropas japonesas en Extremo Oriente (Khalkhin Gol) pasa desapercibida ante el mundo. En 1939 un contingente de 75.000 hombres del Imperio del Sol Naciente ocupa un sector de soberanía de la República Popular de Mongolia Exterior a lo largo del río Khalkhin Gol. Al invocar el tratado defesivo con la URSS, Stalin se pone en marcha. Zhukov, al mando de la operación, inflige 41.000 bajas a los japoneses a cambio de 10.000 propias. Durante Barbarroja Zhukov jugará un crucial papel y posiblemente sea el salvador de Moscú en el invierno de 1941-42.

Stalin es consciente de que el Pacto de No Agresión firmado con el III Reich (agosto de 1939) tiene fecha de caducidad. Pero necesita tiempo para llevar a cabo sus grandiosos planes de expansión del RKKA. Posiblemente su ejército no estará listo para antes de 1942-43. Hitler lo sabe. El premier soviético necesita tiempo y a pesar de las señales de amenaza que llegan desde el oeste, sigue una política de no provocación. Los acuerdos económicos de suministro de materiales estratégicos con Alemania se siguen respetando sin más. Son materiales con los que Alemania fabrica municiones, instrumentos de precisión, carburantes y lubricantes para sus Panzer y con ellos ha derrotado a Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, Francia y pronto a Yugoslavia y Grecia. Unos meses antes de Barbarroja un bimotor Junkers de reconocimiento es obligado a tomar tierra en emergencia en territorio soviético. La tripulación es capturada sin posibilidad de destruir las cámaras y fotografías tomadas en la misión. Timoshenko pide permiso para fusilar a los aviadores acusados de espionaje, pero Stalin no lo autoriza. No quiere dar a Alemania la más mínima excusa para un incremento de la tensión.

Cuando Hitler autoriza el flujo final de tropas hacia Polonia en las vísperas de la invasión el 22 de junio de 1941, agentes al servicio del gobierno de Polonia en el exilio (Londres) dan cuenta de los acontecimientos. Llega a conocimiento del primer ministro británico, Churchill, quien lo comunica a Stalin. Pero Stalin desconfía. Al fin y al cabo el inglés siempre ha sido un anti-comunista acérrimo, quien había instigado una intervención británica en la guerra civil rusa (1918-22) e incluso pugnado por formar un frente anglo-francés de apoyo a Finlandia y contrario a la URSS en la Guerra de Invierno (1939-40). Sea como fuere, más de 7 millones de hombres se van disponiendo frente a frente a lo largo de una extensísima frontera sin remisión. El reloj sigue su cuenta atrás…

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La 7ª Parte pronto en este blog…

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BARBAROSSA’S ORIGINS

PART 6:

The objective: The Union of Soviet Socialist Republics.

georgy zhukov
General Georgy Zhukov. One of the most capable assets in the Stalinist Army. He survived the purges and proved his value in Khalkhin Gol 1939, the russo-finnish Winter War 1939-40 and during Operation Barbarossa and other operations on the Eastern Front (so called “Great Patriotic War” in Russian History)

After the 1917 revolution Russia lives specially harsh times in her long History. Once the Czar is ousted, the nation will suffer a bloody civil war. After the Bolsheviks victory, the transformation of the giant nation will commence in accordance to the Communist doctrine. These are years of hunger, arrests, fear and “depuration”. The transformation encompasses all sectors of the state, from economics (done through state ruled five-year plans), social indoctrination and , of course, drastic changes in the military.

Once in the 30’s Stalin arises as the indisputable regime’s man. He has “depurated” the Communist Party, thus getting rid of any possible opposition, but still there is one body that needs his consideration: the RKKA (Red Army of Workers and Peasants). And it will be done mercilessly and ruthlessly.

Between 1937 and 1938, out of 700 high ranking officers in the Services, 400 will be “purged”. They will be arrested on made up accusations and court-martialed. Most of them will be shot. The “fortunate” ones will be sent to force labour camps in Siberia. Many more will perish due to fatigue, exposure or mistreatment. The numbers of the detained are outstanding. These 400 men include:

1.- 3 out of 5 marshalls in active duty in the RKKA
2.- 13 out of 15 army commanders
3.- 57 out of 85 army corps commanders

Lower ranks are difficult to assess, but involve several thousands.

Prestigious, skilled and respected officers are simply liquidated like Marshall Tukhachevsky, one of the few who saw the potential of the new armoured forces acting en masse and coordinately. The “vacancies” will be filled with men not necessarily qualified in the military art but in the political. Men like Voroshilov, Kulik, Mekhnis…This fact will explain part of the disasters suffered by the Red Army in the summer of 1941.  The Soviet chain of command is stiff and only at this stage a few commanders are ready to follow their initiative, even if the circumstances in the battlefield dictate their way. There’s obviously a rational fear to act without orders.

On the other hand, the five-year plan 1937-1942 calls for a massive modernization and reequipping of Stalin’s Army. The lessons learned after the Spanish Civil War and the half-disastrous Finnish campaign in the Winter War 1939-40 show deep technical shortcomings and in the latter, poor leadership. When the Germans commence the planning of Operation Barbarossa they rely on poor intelligence data (regarding numbers of Soviet divisions) and this fact encourage them to continue optimistically with the study. However, the main encouraging factor is the analysis of the Soviet phyrric campaign in Finland. A much smaller nation. The Finns have lost territories indeed, but have managed to inflict infamous losses to Stalin’s troops. Before the world, the Red Army is presented as a poorly motivated and badly commanded force.

Possibly there’s no single officer in the 1940-41 Germany who does not believe in the superior capabilities of the German soldier, the Landser, versus the Soviet. The fact that the USSR has 170 million inhabitants (twice as much as Germany) seems not to be an obstacle. In spite of the war-game held by Paulus in 1940, where he concludes that due to lack of enough troops the last strategic territorial gains might be compromised (Volga-Arkhangelsk line), and Hitler is informed accordingly, the majority are still optimistic. Serious opposers of the operation, men like Franz Halder or Brauchitsch feel this way too.

The USSR is an unknown juggernaut. The secretism covers all matters related to Soviet life, either towards foreign powers or regarding the domestic affairs. In 1941, nevertheless, the USSR fields the greatest army in the world. We are referring to 25,000 tanks and 12,000 aircraft. The III Reich has 1/5 in numbers of tanks and 1/3 of planes. There’s no other nation on Earth close to Stalin’s army strenght. However, at Operation Barbarossa start their forces are still relying on obsolescent materiel, like the T-26 tank or the Polikarpov I-16 fighter.

mapa khalkhin gol 1939
In August 1939 Japanese troops suffer an utter defeat in the hands of Soviet General Zhukov along the river Khalkhin Gol in Exterior Mongolia.

Curious at it may seem, Zhukov’s decisive victory against the Japanese in Far East escapes unnoticed to the world. In the summer of 1939 a contingent of 75,000 Japanese troops occupy a strip along the river Khalkhin Gol that belongs to the Exterior Mongolian People’s Republic. In virtue of a defensive pact with the Soviet Union, Stalin moves over. Zhukov, in command of the operation, inflicts appaling 41,000 casualties to the troops of the Rising Sun, in exchange of 10,000 own losses. During Barbarossa Zhukov will play a paramount role in the survival of its nation and will save Moscow in the winter 1941-42.

Stalin is aware of the non-lasting nature of the Non-Agression Pact signed with the III Reich in August 1939. But he needs time to carry out his ambitious plans of enlarging and modernizing his RKKA. Most likely his army won’t be combat-ready before 1942-43. Hitler knows this as well. The Communist Premier needs time and in spite of the threat signs arriving from the West, follows a non-provocation policy. The trade agreements with Germany, supplying strategic materials, continue being honored. These are the raw materials which Germany needs for the manufacturing of optics, munitions, precision instruments and oil and lubricants for her Panzerwaffe. Thanks to those material Germany has defeated Poland, Denmark, Norway, Belgium, Holland, France and soon, Yugoslavia and Greece. A few months before Barbarossa a Junkers reconnaissance airplane is brought down into Soviet soil. The crew is captured without being able to destroy the highly classified cameras and photographies taken of Russian future targets. Marshall Timoshenko demands their immediate execution on charges of spionage, but Stalin opposes. Faithful to his appeasement policy he won’t do anything that can be used as an excuse against Germany.

When Hitler gives permission for the deployment of troops to Eastern Poland along the new borders with the Soviet Union, agents report it to their Polish government in the exile (London). Churchill is informed and in turn he warns Stalin. However Stalin doesn’t trust Churchill. After all, the English has a reputation of being a strong anti-Communist. He had even instigated a British intervention during the Russian civil war (1918-22) and even supported an anglo-french front to help Finland against the USSR during the Winter War  1939-40. All in all, more than 7 million troops continue relentlessly deploying face to face along a gigantic frontline. The clock continues ticking…

 

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